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	<title>La Jornada Quincenal</title>
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	<description>Cooperativa de Periodistas La Jornada</description>
	<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 20:53:48 +0000</pubDate>
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		<title>El Estado boliviano en formación&#8230; y en discusión</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 20:52:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Guillermo Almeyra
Bolivia siempre tuvo un cuasi Estado. De ahí las guerras siempre
perdidas, los continuos alzamientos y golpes de Estado y la permanente
inestabilidad política pues, entre presidentes interinos o electos y los
resultantes de un golpe militar, suma 98 desde su independencia hasta
hoy (contra los 55 de Argentina que, sin embargo, vivió continuas
turbulencias desde 1955 hasta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Guillermo Almeyra</p>
<p>Bolivia siempre tuvo un cuasi Estado. De ahí las guerras siempre<br />
perdidas, los continuos alzamientos y golpes de Estado y la permanente<br />
inestabilidad política pues, entre presidentes interinos o electos y los<br />
resultantes de un golpe militar, suma 98 desde su independencia hasta<br />
hoy (contra los 55 de Argentina que, sin embargo, vivió continuas<br />
turbulencias desde 1955 hasta 1983; o los 68 de la tan accidentada<br />
historia mexicana, o los 55 chilenos, incluyendo las dictaduras).</p>
<p>El Estado criollo nacido de la Independencia tenía dos &#8220;pisos&#8221;: en el<br />
superior actuaba la ínfima minoría de blancos y mestizos, una oligarquía<br />
minera-terrateniente, y en el inferior, la inmensa mayoría indígena de<br />
la población, dividida a su vez por etnias y lenguas y marcada por el<br />
recuerdo de la opresión de los kechuas incaicos sobre los urus y los<br />
aymaras y por la cooptación, por los conquistadores, de la élite de las<br />
etnias indígenas, que fue culturalmente asimilada. El aparato gobernante<br />
era prebendario: se compraban los puestos de recolectores de impuestos y<br />
los principales cargos públicos, incluido el aparato judicial y, hasta<br />
1952, un pacto tácito establecía que al vencedor de las elecciones le<br />
correspondía la presidencia, al segundo la embajada en Londres y al<br />
tercero la de Buenos Aires. Esta situación instauraba la generalización<br />
de la corrupción; el aparato estatal era un mero botín, los cargos<br />
dependían de las clientelas y la mayoría no pensaba en el bien de todos<br />
sino, por el contrario, en que lo que era de todos podía ser apropiado.</p>
<p>La unidad nacional jamás existió. La mayoría de la población, campesina<br />
e indígena, se refugiaba en lo local y lo regional, en su territorio, y<br />
defendía como podía la vida comunitaria en los restos de los ayllus, ya<br />
muy modificados por la Conquista al quitarles la variedad de territorios<br />
y climas y concentrar su población en pueblos de indios más<br />
controlables. La mayoría de la población se regía por el regionalismo y,<br />
a pesar de que la lengua oficial era el castellano, en el mejor de los<br />
casos éste era la segunda lengua, mal aprendida y peor utilizada, salvo<br />
por una élite mestiza que recibía las ideas de Europa vía Buenos Aires.<br />
El yugo de la ignorancia pesaba sobre la mayoría, le impedía ejercer la<br />
ciudadanía, favorecía el surgimiento de caudillos.</p>
<p>Con el /Tata/ Belzu, que fue presidente desde 1848 hasta 1855, y con los<br />
militares nacionalistas David Toro, Germán Busch y Gualberto Villarroel,<br />
que derribaron al régimen que había llevado a la derrota en la guerra<br />
del Chaco a principios de los años 1930, las clases y las etnias<br />
oprimidas trataron de sacudirse de encima esa combinación de<br />
colonialismo interno, racismo y superexplotación capitalista.</p>
<p>La sublevación obrera de julio de 1952 que derribó al gobierno de los<br />
oligarcas y mineros propició la modernización y unificación de Bolivia y<br />
la creación de un Estado moderno, pues abrió el camino hacia la<br />
ciudadanía a los campesinos-indígenas e instauró un régimen de dualidad<br />
de poderes entre, por una parte, el anticapitalismo y el comunalismo de<br />
los trabajadores organizados en sindicatos y, por otra, el aparato de<br />
Estado capitalista centralista creado por imitación de sus vecinos, que<br />
mantenía la misma política extractivista, depredadora de los liberales,<br />
a la cual agregaba matices desarrollistas. Esa modernización capitalista<br />
creó una escasísima burguesía nacional, ligada al capital financiero<br />
internacional, y difundió masivamente ideas anticapitalistas y obreras,<br />
como el sindicalismo o la autorganización, en un país que casi no tenía<br />
obreros. Los trabajadores, en el sentido más amplio de la palabra,<br />
disputaron el Estado a la debilísima burguesía, construyendo desde abajo<br />
las bases de otro paralelo, y disputaron el futuro del país.</p>
<p>La revolución que llevó a Evo Morales al poder fue una combinación de<br />
varias revoluciones simultáneas. Es decir, de la lucha por la<br />
descolonización, de la revolución por la igualdad entre las etnias y por<br />
la democratización del país, de sus instituciones y de la cultura, y de<br />
la lucha por la independencia real de Bolivia y por el fin de la<br />
explotación y la opresión. La nueva Constitución, que creó un Estado<br />
plurinacional y pluricultural, reconoció las lenguas indígenas como<br />
oficiales y estableció la elección popular de los jueces y la revocación<br />
de los mandatos en los poderes del Estado. Pero, por un lado, fue fruto<br />
de un compromiso entre las clases y los sectores políticos opuestos y,<br />
por otro, no cambió la situación real ni la relación de fuerzas entre<br />
los mismos, relación que constituye la esencia misma del Estado. De ahí<br />
que el gobierno deba mediar continuamente entre los localismos y<br />
regionalismos, entre las etnias y las autonomías, así como con la<br />
oposición por los bienes comunes entre Sucre y Potosí o Cochabamba y<br />
Tarija o entre los indígenas que viven de los recursos forestales del<br />
Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TPNIS) y los<br />
guaraníes también del TIPNIS, que creen que una carretera que atraviese<br />
el parque les permitirá un mayor acceso a los mercados.</p>
<p>El Estado, según la Constitución, es plurinacional, pero el gobierno,<br />
para seguir exportando gas y minerales, aplica una política unitaria,<br />
jacobina, centralista, que subordina las autonomías a las necesidades de<br />
un neodesarrollismo extractivista, que afecta gravemente al ambiente.<br />
Dadas la dependencia de Bolivia del mercado capitalista mundial y la<br />
escasa magnitud del ahorro nacional, ¿sigue siendo posible una<br />
alternativa a la unificación desde arriba, por la vía de Bismarck, y al<br />
reforzamiento capitalista del aparato estatal? Además, ¿ella está en el<br />
pasado indígena o en una federación socialista de Repúblicas de América<br />
Latina? Eso es lo que hay dirimir.<br />
5-1-02-2012</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿Acaso alguien sobra en el mundo? La miseria es violencia</title>
		<link>http://www.lajornadaquincenal.com.ar/2012/02/01/%c2%bfacaso-alguien-sobra-en-el-mundo-la-miseria-es-violencia/</link>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 14:23:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Debate]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Acaso alguien sobra en el mundo? La miseria es violencia
 
Por Marcelo Colussi
 
La invocación a la paz es algo tan viejo como el mundo; nadie en su sano juicio la puede desechar o rechazar abiertamente. Nadie deja de hablar de ella como un bien positivo en sí mismo. La historia, por cierto, muestra una interminable sucesión [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">¿Acaso alguien sobra en el mundo? La miseria es violencia</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Por Marcelo Colussi</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">La invocación a la paz es algo tan viejo como el mundo; nadie en su sano juicio la puede desechar o rechazar abiertamente. Nadie deja de hablar de ella como un bien positivo en sí mismo. La historia, por cierto, muestra una interminable sucesión de invocaciones a la paz… pero al mismo tiempo, la historia también es una interminable sucesión de guerras, de negación sistemática de la paz, de situaciones donde lo que prima es el más descarnado enfrentamiento con su secuela de sufrimiento y pérdida de la dignidad. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Extraer de todo ello la conclusión que habría una “esencia guerrera” en lo humano que nos condena fatalmente al conflicto violento (“el hombre como lobo del propio hombre”), puede ser apresurado. O, en todo caso, habría que matizarla: la convivencia pacífica sigue siendo una aspiración, por lo que se ve, siempre bastante lejana, ¡pero sin dudas válida! ¿Es quimérico pensar y buscar un mundo menos violento que el que conocemos? No lo sabemos. No importa incluso. Lo que debe impulsarnos es una ética de la justicia. Esas búsquedas son como las estrellas: inalcanzables en un sentido, pero nos marcan el camino.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Por cierto, la discusión en torno a estos temas está abierta desde hace largo tiempo; la filosofía, la política, el arte en sus diferentes expresiones, las ciencias sociales vienen preguntándose todo esto incansablemente desde el inicio de los tiempos. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">No hay ninguna duda que la sola constatación de la vida cotidiana o de la historia, en cualquier momento y en cualquier punto del planeta, nos muestra que la guerra y la conflictividad en sentido amplio son un molde de las relaciones humanas. “Si quieres la paz prepárate para la guerra”, alertaban los romanos del Imperio hace más de dos milenios; quizá con demasiado cinismo, quizá con profundo conocimiento de la condición humana, la invocación no parece descabellada. Esa “preparación”, que no es sino el desarrollo del componente bélico en cualquiera de sus innumerables aristas, ha sido y continúa siendo el sector más acrecentado, dinámico –y hoy día: lucrativo– de los seres humanos. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Se dijo mordazmente que lo primero que hizo el ser humano cuando sus ancestros bajaron de los árboles y comenzaron a caminar erguidos fue un arma: una piedra afilada. Lo cierto es que desde ese primer Homo Habilis hace dos millones y medio de años hasta la increíble parafernalia armamentística actual (que implica un gasto de 30.000 dólares por segundo), la industria de la guerra no se ha detenido nunca. Hoy disponemos de los medios técnicos para hacer volar el planeta varias veces, provocando una onda expansiva que llegaría hasta la órbita de Plutón (portento técnico que, sin embargo, no impide que siga muriendo gente de hambre o que haya enormes cantidades de seres humanos en la miseria). Es evidente que la paz se resiste, que la violencia no nos es ajena. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Las relaciones entre los seres humanos no siempre son necesariamente armónicas. La pretensión iluminista de “igualdad” y “fraternidad” muchas veces no pasa de aspiración. Por otro lado, el llamado al amor, a la paz y la concordia que encontramos en diversas formulaciones, bienintencionadas sin dudas, se estrella con una realidad donde la violencia juega un papel preponderante. La realidad humana está marcada –esto es innegable– por el conflicto. Diversos autores, en diferentes momentos históricos y con distintos contextos, han expresado esta verdad. A modo de síntesis de muchas de esas elucubraciones podría decirse, citando una entre tantas de esas referencias, que “la violencia es la partera de la historia”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">La realidad nos enseña, a sangre y fuego, que a veces hay paz, pero que la tensión está siempre presente. El paraíso bucólico del que nos hablan los pacifismos hace parte muy relativamente de nuestro mundo. El conflicto, en cualquiera de sus manifestaciones, no es externo a la constitución humana sino, por el contrario, estructural. Si algún humano no tomara parte en él, no participaría del todo social.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">La marginalidad</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Las sociedades se protegen a sí mismas; la cultura reproduce semejantes. Por tanto lo extraño, lo extemporáneo tiende a ser neutralizado. El mecanismo para ello es la segregación, la exclusión. Minuciosamente nos enseña Michel Foucault (“Historia de la locura en la época clásica”) que en la modernidad occidental (capitalismo industrial) se perfeccionó el espacio de marginación de la irracionalidad desarrollándose para ello los dispositivos “científicos” pertinentes: el asilo y el médico alienista. La locura no es sólo la enfermedad mental; es todo aquello que “sobra” en la lógica dominante. Así, describiendo la Salpêtrière –el mayor asilo de Europa en el siglo XVIII–, Thénon dice: “acoge a mujeres y muchachas embarazadas, amas de leche con sus niños; niños varones desde la edad de 7 u 8 meses hasta 4 o 5 años; niñas de todas las edades; ancianos y ancianas, locos furiosos, imbéciles, epilépticos, paralíticos, ciegos, lisiados, tiñosos, incurables de toda clase, etc.”. Marginal, entonces, puede ser cualquier cosa.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">La sociedad “produce” sus marginales. En la cosmovisión occidental (hoy día impuesta globalmente) la razón matemática y mercantil es la pauta que guía la marginación; las divergencias respecto a ella son sancionadas como insensatas, inservibles. Por cierto puede entrar en esa divergencia todo lo que se desee (el amplio “etcétera” de la enumeración de Thénon). Toda sociedad mantiene un cúmulo de pautas que constituyen su normalidad; la sociedad industrial, más que ninguna otra (seguramente debido a lo intrincado de su funcionamiento) preserva su normalidad apartando severamente los “cuerpos extraños”. En sociedades menos complejas es menor el espacio para la marginalidad; en un mundo super especializado, con una marcada división del trabajo, hondamente competitivo, es más posible que alguien quede “fuera” en el complejo camino de la integración. En un mundo tan polifacético hay más campo para los así llamados “sub-mundos”. Así es que encontramos los diversos sub-mundos del hampa, de la mendicidad, de las drogas, de la vida en las calles (¿habrá que agregar de los “incurables de toda clase” como en aquella lista?)</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">La solidaridad, la tolerancia, el altruismo en su sentido más amplio no son, precisamente, lo que más abunda en la experiencia humana. La tendencia a segregar sale con demasiada facilidad. Lo extraño, ante todo, produce rechazo. De ahí a su estigmatización sólo hay un paso. Hoy día no se queman en la hoguera a los poseídos (“incurables de toda clase” y “etcéteras” varios) sino que se los margina con mayor refinamiento: se los confina (asilos de las más diversas categorías: manicomios, cárceles, reformatorios, geriátricos, casas de caridad). Sin ironía: eso es un mejoramiento histórico en la condición humana (“En el Medioevo me hubieran quemado a mí; hoy día, los nazis queman mis libros. ¡Hemos progresado!” dijo Sigmund Freud cuando la anexión de Austria por la tropas alemanas). Pero el discordante sigue siendo el leproso de antaño: encapuchado y con campana para anunciar su paso. Son los menos los países cuyas constituciones (y luego la práctica cotidiana) aseguran la no discriminación de las minorías en desventaja. Ante ello, la beneficencia puede ser también una forma de segregación, pues ratifica al excluido en su condición de tal.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Podríamos concluirse así que la marginación es un proceso “natural” de la sociedad complejizada que apoya en características propias de lo humano. Asusta, y por tanto se margina, tanto a un vagabundo como a un delirante o a un débil mental, a un homosexual cuanto a un seropositivo, a una prostituta o a un delincuente.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Hacia una nueva marginalidad</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">No son marginales un soldado que regresa de la guerra o un desocupado; ellos tienen la posibilidad de volver a integrarse al tejido social del que, por razones diversas, se han distanciado. Y en sentido estricto, tampoco lo es el ermitaño que eligió la vida solitaria y alejada. La marginalidad conlleva la marca de lo reprochable moralmente, de lo anatematizado. De ahí que se la aísle, incluso físicamente confinándola.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Desde hace algunos años el mundo va tomando tales características que hacen que el fenómeno de la marginalidad deje de ser algo circunstancial para devenir ya estructural. Hoy día asistimos a la marginación no sólo del harapiento, del mendigo en la puerta de la iglesia, sino de poblaciones completas. Se habla de “áreas marginales”. Si bien nadie lo dice en voz alta, la lógica que cimenta esta nueva exclusión parte del supuesto de “gente que sobra”. El temor malthusiano del siglo XIX parece tomar cuerpo en políticas concretas que prescriben no más gente en el planeta (y si se puede menos, mejor). La tendencia en marcha pareciera ser un mundo dual: uno oficial, el integrado, y otro que sobra.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">El proceso por el que se llega a esta situación seguramente está ligado al especial desarrollo de la actual productividad: una técnica deslumbrante que termina prescindiendo del sujeto que la concibe y la aprovecha, y para quien debería estar destinada. El ser humano comienza a sobrar. Existe un sexo cibernético en el que el otro de carne y hueso no es necesario; la imagen virtual va reemplazando al sujeto corpóreo. ¿La robótica prescindirá de la gente? Pero ¿es ese el “desarrollo” que queremos?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">El peso relativo de los países pobres es cada vez menor en el concierto internacional. Las materias primas pierden valor aceleradamente ante los productos con alta tecnología incorporada. Los pobres son cada vez más pobres; y cada vez quedan más confinados a las “áreas marginales”. ¿Sobran entonces? La pobreza va quedando más delimitada y ubicada en ghettos (quizá nueva forma de asilo). En la ciudad de Guatemala, por ejemplo, con una población total en el área metropolitana de cuatro millones y medio de personas, un 25% vive en zonas llamadas “marginales”. ¿Sobran acaso? ¿Es acaso que alguien puede “sobrar”?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Trágicamente, esos bolsones no son minorías discordantes sino que van pasando a ser lo dominante. En las grandes urbes del Sur (y también, aunque en menor medida, en el Norte) las zonas marginales crecen imparablemente. En algunos casos albergan una cuarta parte de sus habitantes, o más. Evidentemente, entonces, el fenómeno no es marginal. Valga el dato: uno de cada dos nacimientos en el mundo tiene lugar en asentamientos urbano-marginales; ¡y hay tres nacimientos por segundo!</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">El Banco Mundial define la pobreza como “la inhabilidad para obtener un nivel mínimo de vida”. Probablemente pueda ser inhábil un impedido (un no-vidente, un parapléjico). Pero no lo son poblaciones completas. La imposibilidad de conseguir un nivel mínimo de subsistencia radica, en todo caso, en condiciones que trascienden lo personal. La pobreza creciente que agobia a sectores cada vez mayores en el mundo, la miseria absoluta en que tanta gente vive, no es sólo falta de habilidad para procurarse el sustento; habla, más bien, de un nuevo estilo de marginalidad, consecuencia de estructuras injustas. Habla de relaciones de poder que marginan, que violentan a otros seres humanos. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Es ahí cuando se hace palmariamente evidente que la miseria es una forma de violencia, cruel, despiadada. En Guatemala –país considerado muy violento, que está saliendo de una terrible guerra civil que dejó 245.000 muertos y desaparecidos– se habla hoy día de la ola de violencia que lo asola, con 15 muertes violentas por día debidas básicamente a la criminalidad. Pero no se habla de las 18 muertes diarias debido a la desnutrición crónica. ¿No es eso violencia acaso? La miseria es violencia, sin dudas, y produce más daño que la peor delincuencia.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">¿Qué nos espera?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">La forma que ha ido tomando el desarrollo del mundo en la actual era post industrial es curiosa, y al mismo tiempo alarmante. Asistimos a una revolución científico-técnica monumental, que se despliega a una velocidad vertiginosa, pero donde lo que debería ser el centro de todo: el ser humano concreto, queda de lado. Era de las comunicaciones satelitales y de la inteligencia artificial, pero mucha gente no tiene ni para comer…, mientras algunos prefieren hablar por Facebook y no cara a cara; auge de la informática, pero una buena parte de la humanidad no tiene siquiera acceso a energía eléctrica. Se gastan 30.000 dólares por segundo en armamentos mientras muchos no alcanzan la dieta mínima para sobrevivir (lo repito: 18 muertos diarios en Guatemala ¡por hambre!). Algo falla en la idea de progreso. Algo anda mal si se puede llegar a aceptar naturalmente la existencia de áreas marginales (barrios, poblaciones, quizá países, ¿continentes?) ¿O es que acaso alguien sobra de verdad?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Cada vez más gente queda marginada de la riqueza que la Humanidad genera. La marginación del nuevo estilo produce islas de esplendor resguardadas celosamente de mayorías “excedentes”. Por supuesto que mientras cada vez más gente quede al margen del festín, más serán las posibilidades de inestabilidad y eventuales estallidos.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Desde hace ya algunos años se ha establecido como parte del discurso “políticamente correcto” en todo el mundo hablar de la lucha contra la pobreza. La iniciativa, por cierto, es loable, altamente meritoria, con la cual nadie podría estar en desacuerdo. Los más diversos sectores, de izquierda y derecha, desde quienes sufren las exclusiones más humillantes hasta los magnates de los listados de la revista Forbes, todos coinciden en que la pobreza es algo contra lo que debe actuarse. Incluso instancias como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, organismos que se encargan de manejar los grandes capitales globales, levantan airados su voz contra este flagelo, y desde hace algún tiempo basan sus iniciativas de asistencia a los países más necesitados en sus “estrategias de lucha contra la pobreza”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Podríamos decir que todo esto es cierto, que efectivamente hay, desde los poderes que rigen en muy buena medida la marcha de la humanidad, una marcada preocupación por terminar con esta lacra de la pobreza y la pobreza extrema. Pero algo sucede que las cosas de base no cambian: los pobres más pobres crecen en número y en distancia en relación a los que no lo son. Y no sólo eso: la pobreza ¡se criminaliza! ¿Pero no es acaso la pobreza una forma infinitamente grosera de violencia? ¿Por qué, entonces, más allá de una declaración bienintencionada, las cosas cuestan tanto que cambien? ¿Por qué el discurso oficial, la conciencia dominante se indigna tanto y actúa contra, por ejemplo, el siempre mal definido “terrorismo” –que produce infinitamente menos víctimas que el SIDA– y no repara en la miseria en que vive buena parte de la humanidad? </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Como siempre en las experiencias humanas no hay negros y blancos absolutos; hay, en todo caso, luces y sombras interconectadas. La realidad es más multicolor, más plena de matices contradictorios, y por tanto, compleja que un simple maniqueísmo de “buenos” y “malos”. Habrá quien honestamente luche día a día contra este mal en sí mismo que representa la pobreza, o su expresión más descarnada: la pobreza extrema, la miseria. Habrá también quien pueda hacer negocio de estas causas, ¿por qué no? Sólo quienes atraviesan efectivamente esa situación de exclusión podrán saber a profundidad de qué se trata el asunto, puesto que lo viven cotidianamente en carne propia. La cuestión es que la marginación vergonzosa de mucha gente continúa, y no es fácil ver la luz al final del túnel. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Según datos de Naciones Unidas, hoy día en nuestro planeta 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario; hay 1.000 millones de analfabetos; 1.200 millones viven sin agua potable. El hambre sigue siendo la principal causa de muerte: come en promedio más carne roja un perrito hogareño del Norte que un habitante del Sur. En la sociedad de la información, ahora que pasó a ser una frase casi obligada aquello de “el internet está cambiando nuestras vidas”, 1.000 millones están sin acceso, no ya a internet, sino a energía eléctrica. Hay alrededor de 200 millones de desempleados y ocho de cada diez trabajadores no gozan de protección adecuada y suficiente. Lacras como la esclavitud (¡esclavitud!, en pleno siglo XXI… se habla de casi 30 millones de personas a nivel global), la explotación infantil o el turismo sexual continúan siendo algo frecuente. El derecho sindical ha pasado a ser rémora del pasado. La situación de las mujeres trabajadoras es peor aún: además de todas las explotaciones mencionadas sufren más por su condición de género, siempre expuestas al acoso sexual, con más carga laboral (jornadas fuera y dentro de sus casas), eternamente desvalorizadas. Pero lo más trágico es que, según esos datos, puede verse que el patrimonio de las 358 personas cuyos activos sobrepasan los 1.000 millones de dólares –selecto grupo que cabe en un Boeing 747, bien alimentados y probablemente también preocupados por esa “lucha contra la pobreza” para la que destinan algunos millones de dólares desde sus fundaciones– supera el ingreso anual combinado de países en los que vive el 45% de la población mundial. Con esos datos en la mano no pueden caber dudas que la situación actual es tremendamente injusta y que la pobreza no tiene más explicación que la mala distribución de la riqueza. No es un destino “instintivo”, definitivamente. Y aunque algunos (Onassis o Maradona, por dar unos ejemplos) hayan salido de pobres proviniendo de estratos humildes, eso no es la regla sino la más radical excepción.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">La cuestión, entonces, pasa por ver cómo se combate ese flagelo de la pobreza, y más aún su expresión descarnada: la miseria. ¿Cómo se da esa lucha?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Ahí está la cuestión de fondo: la pobreza no es sino el síntoma visible de una situación de injusticia social de base. En ese sentido “pobreza” significa no ser capaz de controlar la propia vida, ser absolutamente vulnerable a la voluntad de otros, rebajarse para conseguir sus fines propios, empezando por el más elemental de sobrevivir. Junto a ello, la pobreza significa no tener la oportunidad de una vida mejor en el futuro, estar condenado a seguir siendo pobre, con lo que la vida no tiene mayor atractivo más allá de poder asegurar la animalesca sobrevivencia, si es que se logra. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">La miseria en que vive tanta gente no es sino la expresión descarnada de la injustica de fondo en que está basada nuestra sociedad planetaria. Por tanto, luchar contra la pobreza y contra la miseria debe ser una acción dirigida a modificar esa injusticia. No es la miseria el objetivo final de esta lucha, como no lo podrían ser, por ejemplo, los niños de la calle, o la delincuencia juvenil, que son los efectos, las consecuencias. Esos son los síntomas visibles de fenómenos complejos. La lucha ha sido y continúa siendo la lucha por la justicia. Como dijo Joseph Wresinski: “Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado”. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Ponencia presentada en el Coloquio Internacional “La miseria es violencia”, de la Asociación Cuarto Mundo / UNESCO. París, Francia, enero de 2012.</span></span></p>
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		<title>El futuro se decide en China</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 18:12:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

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		<description><![CDATA[El derrumbe inglorioso del régimen burocrático y opresivo llamado “socialismo real” a fines de los ochenta dio al capital financiero mundial enormes oportunidades, con nuevos mercados y vasta cantidad de mano de obra calificada  muy barata y, al mismo tiempo, dio un enorme impulso al capitalismo en China, ya en curso desde la visita [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">El derrumbe inglorioso del régimen burocrático y opresivo llamado “socialismo real” a fines de los ochenta dio al capital financiero mundial enormes oportunidades, con nuevos mercados y vasta cantidad de mano de obra calificada <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>muy barata y, al mismo tiempo, dio un enorme impulso al capitalismo en China, ya en curso desde la visita de Nixon a Pekín en plena guerra de Vietnam y desde el triunfo de la política de Deng Xiaoping. Con la inmensa reserva de mano de obra china sin sindicatos ni derechos sociales, las transnacionales lograron nuevo oxígeno. En casi la mitad del mundo el stalinismo condujo, como Trotsky había previsto ya en 1936, a liquidar la Unión Soviética y a reforzar el capitalismo mundial. La monstruosidad de los gulags, el conservadurismo ideológico y cultural, la corrupción masiva de la casta burocrática vacunaron por décadas contra las ideas<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>socialistas a la inmensa mayoría de las masas de la ex Unión Soviética y de Europa oriental y fomentaron allí un nacionalismo xenófobo, clerical y de ultraderecha. El capitalismo a la húngara, a la rumana o polaca o rusa no tuvo por consiguiente obstáculos y fue, por consiguiente, mafioso, superexplotador, neocolonial.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Pero en China el desarrollo fue diferente. El partido comunista canalizó <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>una enorme revolución campesina por la tierra, los derechos democráticos, por la unidad nacional y la expulsión de los enclaves imperialistas que transformó a una semicolonia en una gran potencia mundial, para nada comunista pero que es orgullosamente independiente. China, además, es una excepción en Oriente, si exceptuamos Japón y Corea, ya que <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>la mayoría aplastante de su población pertenece a una sola etnia, la han.y tiene un glorioso pasado milenario. Últimamente, la enorme<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>extensión de la educación y del desarrollo científico y la unificación del país favorecieron<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>por cierto al capitalismo pero también dieron consenso al régimen pues éste fue visto como progresista por la gran mayoría de los chinos. Mientras en la Unión Soviética el régimen de Stalin industrializó recurriendo a la matanza de millones de campesinos y a campos de trabajo esclavo y jamás pudo resolver el problema agrario, el régimen de los stalinistas chinos, a pesar de la barbarie del Gran Salto Adelante y de las Comunas que también causaron millones de muertos, no perdió el consenso en el campo y cambió la vida en las ciudades. De modo que en China, aunque las ideas de Marx se refugian en pequeños espacios e impera la explotación salvaje del capital, hablar de la necesidad del socialismo no es, por fuerza, proponer una dictadura burocrática. En efecto, mientras los “comunistas” rusos a la Ziúganov son nostálgicos de Stalin y de su dictadura burocrática además de nacionalistas xenófobos, los chinos, que también son nacionalistas, están divididos en tendencias algunas de las cuales reconocen que China sigue siendo un país dependiente y atrasado y debe ser antiimperialista y, por ende, se plantean cómo intervenir en la crisis mundial del capitalismo. Por lo tanto, de China se pueden esperar, más que de Rusia, <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>posibles desarrollos anticapitalistas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">El día en que la lucha <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>por un mejor nivel de vida y por una vida más armoniosa, por el respeto del ambiente y por los derechos democráticos se una allí al combate contra las desigualdades sociales y por las reivindicaciones de los trabajadores, será un gran día para toda la Humanidad y un día aciago para el capitalismo. Porque el futuro del anticapitalismo, a escala planetaria, depende hoy de los pueblos de Oriente, que luchan a la vez por su independencia del imperialismo occidental, por los derechos democráticos elementales y contra los efectos criminales del capitalismo, mezclando una revolución anticolonialista, agraria y democrática no acabada con una revolución anticapitalista en germen pero sin la cual les espera el desastre ambiental y social..</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Guillermo Almeyra</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">29-01-2012</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>China y la crisis</title>
		<link>http://www.lajornadaquincenal.com.ar/2012/01/22/china-y-la-crisis/</link>
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		<pubDate>Sun, 22 Jan 2012 18:59:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
La economía global está en crisis, pero la misma no tiene los mismos efectos ni las mismas características y alcances en cada uno de sus principales componentes.
La economía de Estados Unidos, por ejemplo, ha tenido una leve recuperación que se refleja en una pequeña reducción del número de desocupados, en una mayor producción industrial y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">La economía global está en crisis, pero la misma no tiene los mismos efectos ni las mismas características y alcances en cada uno de sus principales componentes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">La economía de Estados Unidos, por ejemplo, ha tenido una leve recuperación que se refleja en una pequeña reducción del número de desocupados, en una mayor producción industrial y en un poco más de ventas en el mercado de las viviendas nuevas y usadas. El dólar sigue siendo sostenido por el esfuerzo chino, por la compra china de bonos del Tesoro estadounidense,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>por las inversiones chinas, por la adquisición masiva china de dólares, por <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>las enormes ganancias que obtienen las empresas estadounidenses que desde China operan en todo el mundo y que, transformadas en dólares, retornan a Estados Unidos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Cuando Estados Unidos se retira derrotado de Irak y derrotado también negocia en Afganistán con los talibanes y corre el riesgo de un golpe militar nacionalista y pro-chino en Pakistán, esta gran dependencia de lo que hace Beijing obliga a Washington a la prudencia en Extremo Oriente: por eso en Corea del Norte ladra mucho pero no muerde y en Taiwan-Formosa coincide con China en celebrar la victoria del candidato presidencial del Kuomintang, partidario de las negociaciones con Beijing, frente a los independentistas, los cuales habrían reavivado el conflicto entre la isla y China continental..</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">La Unión Europea, en cambio, va hacia una recesión e Italia y España, por no hablar de Grecia y Portugal, ya están en ella. La casi segura derrota de Nicolas Sarkozy en las próximas elecciones francesas atemoriza y tiene en zozobra continua al capital financiero, esa “tímida gacela”. Japón no se repone del golpe de Fukushima. Y algunos países llamados “emergentes” (en realidad, países dependientes) como Brasil o Argentina, tienen economías que siguen creciendo, pero a un ritmo mucho más lento y ven aumentar las tendencias (hasta ahora reprimidas) a descargar sobre el vecino sus problemas (tal como se ve en la disputa entre Argentina y Brasil, los dos principales miembros del Mercosur, en torno a las barreras a los productos industriales).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">China, por último, la segunda economía en orden de importancia y la más dinámica, debe intentar resolver en el próximo Congreso del Partido Comunista cuál será el rumbo que seguirá el país en los próximos años. Ahora bien, como se sabe, ese Partido agrupa a la mayor parte de los millonarios y multimillonarios y a la casi totalidad de la burocracia que dirige el país y, por lo tanto, lo que se decida tendrá enorme influencia en China y en el mundo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Hasta ahora, la economía china tuvo como centro la exportación. El país explotó a fondo la abundancia de mano de obra campesina, a la que hacía trabajar en condiciones durísimas con salarios bajísimos y a la que controlaba mediante el Partido y el Estado –fusionados- sin intermediación de leyes laborales ni de sindicatos. China construye el capitalismo con la sobreexplotación del trabajador, del cual, en términos marxistas, extrae plusvalía absoluta y una tasa de ganancia enorme para las empresas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Pero la exportación china a Europa disminuyó en un 18 por ciento y seguirá reduciéndose y la leve recuperación industrial estadounidense podría permitir a las compañías locales recuperar parte del mercado, mientras la exportación a los países llamados “emergentes” no puede compensar esa reducción de las ventas. China, además, ha debido enfrentar huelgas contra los despidos en las exportadoras y huelgas y rebeliones ciudadanas contra la insoportable degradación ambiental derivada de que la industrialización china se realizó con la idea de que los bienes comunes pueden ser privatizados y de que el costo ambiental es igual a cero. El gobierno, en lugar de reprimir, hizo concesiones. Como consecuencia, hay una constante elevación del valor de la fuerza de trabajo que ha hecho que varias transnacionales se trasladasen a países como Vietnam o Tailandia donde los salarios son menores y tampoco hay sindicatos reales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Por último, para absorber los más de 200 millones de campesinos desocupados que vagan por los caminos esperando instalarse en alguna ciudad industrial, el país necesita lograr un crecimiento al menos del 8 por ciento en su PIB. Ahora bien, hoy tiene uno del 9.1, pero con tendencia a disminuir. De modo que no puede esperar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Si orientase su economía hacia el crecimiento del mercado interno –o sea, hacia la elevación de los salarios e ingresos de los campesinos y trabajadores para aumentar el consumo- debería reorientar la industrialización hacia la satisfacción de las necesidades fundamentales postergadas, movilizando de paso los ahorros nacionales que son muy cuantiosos. Pero una dependencia del mercado interno-aunque mantuviese un fuerte sector exportador- presupone, en un lapso relativamente corto, más protección ambiental, más y mejores viviendas, más educación y por supuesto más democracia (por empezar en las fábricas y en las ciudades), con sindicatos y organismos de regulación. Además, desarrollaría la tecnificación en el campo, desplazando a millones de campesinos y creando una capa de campesinos ricos. Lo cual requeriría una firme dirección estatal (partidaria) reformista que diese una importancia fundamental al instrumento estatal y no a la libre empresa y el mercado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Por consiguiente es de prever que el Congreso presencie el enfrentamiento entre dos tendencias fundamentales: una liberal, que tratará de mantener y desarrollar la política seguida hasta ahora y otra, mucho más centralista y estatista, centrada en el aumento de los ingresos y del consumo interno y, por lo tanto, tarde o temprano forzada a recurrir al apoyo de los trabajadores de todo tipo que en el “comunismo” de China son convidados de piedra. Por supuesto,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>como en toda discusión importante, siempre puede haber un “pantano” (o sea, los que están en el centro, entre una u otra posición decisiva) y no está excluida una solución de transición, mediadora. Falta poco para que se vean las cartas… </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> Guillermo Almeyra</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> 20-01-2012</span></p>
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		<title>Samuel Farber y la crítica socialista de la realidad cubana</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Jan 2012 18:57:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Debate]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevista al historiador y politólogo Samuel Farber, autor de Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment.
Por Armando Chaguaceda 
 
Poca gente logra mantener, a lo largo de su vida, un sano compromiso político que combine la fidelidad a ciertos principios éticos o ideológicos, el destierro de los dogmas, y el cultivo de la capacidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Entrevista al historiador y politólogo Samuel Farber, autor de Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Por </span><a href="http://usuarios/autores/armando-chaguaceda" target="_blank"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Armando Chaguaceda</span></a><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Poca gente logra mantener, a lo largo de su vida, un sano compromiso político que combine la fidelidad a ciertos principios éticos o ideológicos, el destierro de los dogmas, y el cultivo de la capacidad para leer —sin anteojeras— la realidad. Samuel Farber es una de estas personas. Historiador y politólogo, profesor universitario y militante socialista, Sam es una voz autorizada para comprender —desde un marxismo crítico— la realidad económica, cultural y sociopolítica de la Cuba posterior a 1959 y otear, con mapa preciso de actores y escenarios, la del futuro. Ha ejercido su derecho a la voz para, dentro y fuera de la Isla, defender activistas sociales y denunciar represiones políticas.<br />
Ahora que su nueva obra, </span><a href="http://www.amazon.com/Cuba-Since-Revolution-1959-Assessment/dp/1608461394" target="_blank"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment</span></a><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">, ha sido acogida con éxito y polémica en variados foros académicos y culturales de EEUU, Samuel Farber accede a compartir sus opiniones con los lectores de CUBAENCUENTRO.<br />
En tu libro haces hincapié en la capacidad de acción del liderazgo cubano para elegir los rumbos del proceso y construir un modelo afín al soviético, sin que esta elección fuese una mera derivación del acoso imperialista, o los conflictos internos. ¿Pudieras ahondar en las causas y consecuencias al respecto?<br />
Samuel Farber (SF): A raíz de la Ley de Reforma Agraria de mayo de 1959, Washington decidió que era necesario derrocar al Gobierno revolucionario de Fidel Castro. Los preparativos para lograr esa meta a través de la violencia armada comenzaron a finales de dicho año y cuajaron en un plan sistemático de acción encubierta en marzo de 1960. Pretender que EEUU decidió derrocar a Fidel Castro porque éste se convirtió en un dictador es risible, dado el apoyo que el imperialismo norteamericano ha brindado a todo tipo de dictadores y a las masacres de cientos de miles de personas, como ocurrió en las campañas anti-comunistas en Indonesia en la década de los sesenta. El Gobierno norteamericano también ha apoyado a regímenes comunistas cuando le ha convenido, como en el caso de la Yugoslavia de Tito después que este rompió con Stalin a finales de los cuarenta. Lo que determinó la política norteamericana hacia la Isla fue que Estados Unidos no pudo permitir que uno de los países latinoamericanos bajo su control económico y político, especialmente uno tan cercano como Cuba, se “saliera del plato” y actuara como un estado verdaderamente soberano e independiente.<br />
También es sumamente ingenuo pensar, a la usanza de muchos liberales norteamericanos, que el Gobierno revolucionario adoptó el comunismo porque la política norteamericana lo “forzó” a ir en esa dirección. Eso presume que los líderes revolucionarios no tenían ideas políticas propias y que sus mentes habían sido, en términos de ideología política, una tabula rasa. De hecho, durante 1959 hubo una lucha ideológica dentro del Gobierno revolucionario entre los liberales como Roberto Agramonte y Elena Mederos, los antiimperialistas radicales como David Salvador, Faustino Pérez y Marcelo Fernández, y el ala procomunista encabezada por Ernesto “Che” Guevara y Raúl Castro, aliados en aquel momento con el PSP (Partido Socialista Popular) de los viejos estalinistas cubanos. La creciente y abierta hostilidad norteamericana contribuyó significativamente a la victoria de la tendencia procomunista, pero eso no quiere decir que Washington fue quien determinó los propósitos e ideas del liderazgo revolucionario. Estos líderes tenían su propia visión política de la realidad que determinó lo que ellos consideraron como las respuestas apropiadas al peligro del Norte, y especialmente a lo que ellos vieron como la forma óptima de organización social y política. En fin, como Ernesto “Che” Guevara declaró al semanario francés L’Express el 25 de julio de 1963, “nuestro compromiso con el bloque del Este de Europa fue cincuenta por ciento el fruto de presiones externas y cincuenta por ciento el resultado de nuestra libre opción”.<br />
Al describir el sistema político cubano expones su prolongada apuesta por una movilización y participación carentes de control democrático y el rol limitado que se asigna al Poder Popular en la toma de decisiones. A partir de semejante legado político institucional, ¿cuales serian los elementos a tener en cuenta (como aporte o error) para una eventual reforma socialista democrática del orden vigente en la Isla?<br />
SF: Quizás la contribución más importante que el régimen cubano ha hecho a la historia del comunismo en el poder ha sido su énfasis en la participación y movilización de la gente, especialmente durante el largo período que Fidel Castro estuvo a la cabeza del Gobierno. Sin embargo, es imprescindible distinguir entre la participación y el control democrático. Todo tipo de participación que carece de control popular democrático —lo que necesariamente incluye el debate libre y la libertad para organizarse políticamente— es inevitablemente una forma de manipulación. Si tomamos el famoso lema del movimiento de 1968 en Francia, “nosotros participamos, ustedes participan, ellos lucran” y cambiamos la palabra “lucran” por “mandan”, obtendremos el slogan perfecto que describe a Cuba desde el establecimiento del pensamiento único.<br />
Los métodos utilizados durante el período previo al VI Congreso del Partido Comunista, que tuvo lugar en abril de 2011, son un ejemplo ilustrativo del asunto en cuestión. Como sabemos, el PCC organizó cientos de reuniones a través del país para que la gente formulara sus quejas y sugerencias. Al analizar estas reuniones veremos que fueron eventos de gente atomizada por el poder del partido: no tenían contacto con gente que asistía a reuniones similares en otros lugares, y mucho menos tenían la posibilidad de organizarse independientemente entre ellos para formular e impulsar sus propias demandas. De las miles de opiniones que obtuvieron, los lideres comunistas fueron los que escogieron las que ellos consideraron útiles y apropiadas en las reuniones de la cima gubernamental, celebradas el 19 y 20 de marzo del 2011, un mes antes del sexto congreso. Estos métodos se asemejan a los que utilizan las grandes empresas capitalistas, especialmente aquellas donde no hay sindicato ni convenio colectivo de trabajo, donde los capitalistas recurren a métodos “consultativos” como, por ejemplo, el buzón de quejas y sugerencias donde los patronos escogen lo que ellos consideran conveniente para aumentar las ganancias, mantener la “paz social” y prevenir la entrada de un sindicato auténtico, lo cual significaría la organización independiente de los trabajadores. Por estos motivos considero que cualquier reforma política auténtica del sistema imperante en la Isla debe comenzar por abrir espacios independientes para la auto organización de la gente fuera del control del partido y de las llamadas organizaciones de masas, para oponerse a todas estas en cada ocasión que sea necesario. Pero esto no va a ocurrir con el beneplácito de los que están en el poder; tendrá que ser un cambio impuesto por la presión popular desde abajo.<br />
Dentro de los capítulos de la obra, criticas en varias ocasiones la existencia tanto de un “turismo revolucionario” como de cierto relativismo político y cultural (sustentado en una retórica sofisticada) con que simpatizantes foráneos del Gobierno cubano buscan interpretar y justificar sus acciones. ¿Cuáles serían, a tu juicio, la “salud” y el impacto de semejantes posturas dentro del actual debate en torno a la realidad cubana? ¿Cómo se relacionan con las proyecciones de un reformismo oficial (de académicos de la Isla o vinculados a su Gobierno) aparentemente más interesado en acompañar los cambios promercado que una redefinición de la justicia social o las políticas de participación?<br />
SF: El “turista de la revolución”, tan bien analizado por el escritor alemán Hans Magnus Enzesberger en su libro sobre la “industria de la conciencia”, es a veces un idealista bien intencionado, otras veces un descarado al que le gusta disfrutar de unas vacaciones tropicales gratis, y a veces, en lugares como Estados Unidos —donde la izquierda ha sido históricamente débil— es gente que siente que políticamente es un cero a la izquierda en su propio país, pero a las que el Gobierno cubano halaga y la hace sentirse importante. En la mayoría de los casos es el erario del Estado cubano, extraído del trabajo del pueblo, el que costea la mayor parte de los gastos de esas visitas. El “relativismo” de ese turista no es el relativismo cultural de antropólogos como Franz Boas —un esfuerzo serio y erudito para entender culturas ajenas, aun cuando a veces lo consideremos equivocado— sino un recurso retórico barato para justificar lo injustificable que con mucha frecuencia demuestra una increíble ignorancia de la sociedad cubana. Durante la investigación para mi libro más reciente descubrí un artículo de la ensayista Susan Sontag, publicado por la revista norteamericana Ramparts en abril de 1969 (Some Thought on the Right Way (For Us) to Love the Cuban Revolution), donde afirmaba, entre otras barbaridades, que muy poca gente sabía leer y escribir en la Cuba prerrevolucionaria. Obviamente, la señora Sontag desconocía la prensa cubana y la circulación masiva y la gran influencia política que revistas como Bohemia habían tenido en el pueblo cubano antes de 1959.<br />
Pero ha habido “turistas” que se han rebelado contra sus anfitriones del Estado cubano. El infame caso de la “confesión” del poeta Heberto Padilla en el 1971 provocó la denuncia indignada de la misma Sontag así como de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, entre otros intelectuales y artistas. La condena de los 75 disidentes y la ejecución de tres jóvenes negros que trataron de apoderarse de una lancha para huir del país en 2003 destapó una ola de críticas muy fuertes al régimen a través de todo el mundo, incluyendo las de José Saramago, Premio Nobel de Literatura, y las de Eduardo Galeano, el conocido escritor uruguayo, aunque estos se reconciliaron con el Gobierno cubano más adelante. Es justo notar que ni el uno ni el otro repudiaron sus protestas de 2003.<br />
Ahora estamos presenciando —y esto es mucho más importante— lo que quizás sea el principio del fin del “turista de la revolución” y el comienzo de otro tipo muy diferente de “turista de la transición”. Carlos Saladrigas, un capitalista cubano de la Florida y líder del Cuba Study Group, que aglutina a un número de cubanoamericanos acaudalados, visitó recientemente la Isla y anunció su disposición de invertir en Cuba a condición de que el Gobierno cubano instituyera una serie de cambios legales los que, por cierto, son concebibles en la Cuba de hoy. La Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), en cooperación con la Iglesia Católica cubana, ha establecido un programa de Administración de Negocios en la capital. Ya hay economistas de la Isla que se pronuncian a favor de la “economía de mercado” (sin llamarla por ese nombre) y del modelo sino-vietnamita. Ellos son parte de un tráfico universitario con universidades extranjeras que incluye a académicos del Norte que son parte del nuevo “turismo de la transición”. Es importante notar de paso el papel que juegan los comunistas liberales y reformistas de la Isla. Ninguna de las ideas y temáticas que ellos exponen —especialmente aquellas en que se hacen cómplices y guardan silencio sobre la ausencia de democracia política y económica— obstaculiza de manera alguna el establecimiento de un sistema tipo sino-vietnamita en Cuba. Dadas estas tendencias, me pregunto cuántos años faltan hasta que lleguen a la Isla misiones del Fondo Monetario Internacional, o una nueva “misión Truslow” con un Informe sobre Cuba del Banco Mundial, quizás en 2021, setenta años después del original de mediados del siglo veinte.<br />
Una de las posturas que te distinguen de otros analistas es que logras mantener, con igual vehemencia que la denuncia a las deformaciones estalinistas implantadas en nombre del socialismo, una condena a la política de embargo/bloqueo mantenida por sucesivas Administraciones estadounidenses contra la nación y pueblo cubanos. ¿Pudieras fundamentar, de forma concreta, tu postura respecto a esta última?<br />
SF: Como dije anteriormente, la política exterior de Estados Unidos no está defendiendo la democracia o los derechos humanos en Cuba o en cualquier otra parte del mundo. Desde ese punto de vista, el bloqueo económico de la Isla es simplemente el instrumento principal de esa política para doblegar al Gobierno cubano a costa del bienestar del pueblo en general. Estados Unidos no tiene el derecho de imponer su sistema económico y socio-político sobre otros países. Esto no tiene nada que ver con que el régimen cubano merezca apoyo o no. Es el pueblo cubano el que debe decidir soberanamente, sin presiones de potencias extranjeras, el orden económico y político de su sociedad. Al mismo tiempo, dado el peso aplastante del Leviatán cubano, es muy positivo que organizaciones internacionales auténticamente independientes de cualquier gobierno extranjero y con autoridad moral y credibilidad política, como Amnistía Internacional, defiendan desinteresadamente los derechos humanos denunciando las numerosas violaciones que el régimen ha cometido a través de muchas décadas.<br />
Es también cierto que desde un punto de vista puramente pragmático, el bloqueo ha sido un fracaso total. Además, le ha permitido al régimen cubano pretender por muchos años que los problemas económicos en la Isla han sido mayor, o exclusivamente, el producto de la hostilidad norteamericana. A través de esa maniobra ideológica, el Gobierno ha tratado de ocultar que su sistema burocrático y centralizado ha sido un verdadero desastre económico, lo que creo demostrar en mi nuevo libro, Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment, basado en gran parte en numerosos ejemplos publicados en la misma prensa cubana. En la esfera política, el bloqueo norteamericano le ha facilitado al Gobierno recurrir a la “unidad monolítica” como un requisito para la defensa contra la agresión extranjera. Esta se ha convertido en la principal justificación ideológica del sistema una vez que el “socialismo” de tipo soviético se vino abajo en medio de un desprestigio político e ideológico total.<br />
Es muy dudoso que el régimen pueda sostener su cohesión interna y legitimidad política si Estados Unidos eliminara el bloqueo inmediata e incondicionalmente, como yo creo que debe hacerlo. Sin embargo, hay un enfoque muy influyente que favorece la reducción gradual del bloqueo pero solamente a cambio de concesiones políticas del Gobierno cubano. Ese enfoque ha tenido poco impacto en la realidad —por ejemplo, la reciente liberación de presos políticos negociada por la Iglesia católica y los Gobiernos de Cuba y España tuvieron poco o nada que ver con la liberalización de los viajes y remesas a Cuba decretadas por Obama en 2009. Y cuando lo analizamos a fondo, vemos que muchas de las premisas implícitas del supuesto intercambio son muy perniciosas. Una buena parte de la prensa liberal norteamericana así como muchos disidentes “moderados” mantienen que la abolición del bloqueo debe depender de las acciones liberalizadoras y democratizadoras del Gobierno cubano. La contraparte de esta noción es la idea proclamada por muchos de los apologistas del régimen cubano que cualquier liberalización o democratización en Cuba debe depender de la eliminación del bloqueo. La lógica política de ambos enfoques implícitamente excluye la noción de la acción unilateral por cada uno de los gobiernos. La premisa de las acciones unilaterales que propongo es que el bloqueo debe ser eliminado porque, en primer lugar, no tiene justificación moral o política y, en segundo lugar, porque no funciona. Este imperativo político, moral y práctico no tiene por qué depender de lo que haga o no haga el Gobierno cubano. Por otra parte, son los cubanos, apoyados por organizaciones internacionales verdaderamente independientes, los que tienen todo el derecho a protestar, movilizarse y demandar cambios democráticos en la Isla independientemente de lo que haga o no haga Washington.<br />
En la Introducción de tu libro —en lo que considero una expresión de honestidad y compromisos poco comunes— señalas el deseo de que la reflexión política e histórica que desarrollas pueda apoyar a las nuevas voces emergentes que en Cuba promueven un socialismo democrático. ¿Pudieras dar tu opinión sobre los desafíos que ves para estos actores y el valor que pueden tener en un escenario de cambios en la Isla?<br />
SF: La mejor cosa que ha ocurrido en Cuba en los últimos años es el brote de una nueva izquierda que aboga por una auténtica democratización de la sociedad sin contubernios con el fetiche del mercado —es notable la similitud estructural del dogmatismo neoliberal con el dogmatismo estalinista— y mucho menos con la Sección de Intereses de Estados Unidos. Esta nueva izquierda todavía involucra a relativamente poca gente y es débil. Pero esa debilidad puede ser ventajosa si facilita la reflexión y clarificación política.<br />
En un artículo reciente en Havana Times (“Balbucea la nueva izquierda cubana”, 11 de enero de 2012), Erasmo Calzadilla identifica las varias razones por las que la nueva izquierda no constituye una alternativa política al régimen cubano. No creo que ese sea el problema principal que esa izquierda confronta hoy por hoy. Mucho más importante es que se oriente hacia los problemas que confrontan los cubanos de a pie (de hecho muchos artículos publicados en HT reflejan ese interés). Para la izquierda en la Isla, la tarea inmediata no es contender por el poder central sino encontrar la manera de alentar la resistencia a muchos de los cambios que acabarán por aumentar la pobreza y vulnerabilidad de la gente, como la pérdida de prestaciones sociales y el desempleo masivo. Comprendo que la conciencia de la nueva izquierda tiene, como la describe Calzadilla, “mucho de ambientalista, de Queer, de buena onda solidaria (también con las especies), de religiosidad panteista.” Pero considero que si la nueva izquierda se limita a esas preocupaciones se volvería irrelevante a lo que se avecina en la Isla. La política, como la naturaleza, aborrece el vacío, y si una nueva izquierda revolucionaria y democrática no responde a la crisis y necesidades populares de la transición, fuerzas nefastas, como se ha visto en muchas otras partes del mundo, ocuparán ese espacio político para promover sus propósitos.<br />
A medida que el Gobierno elimina el subsidio universal y lo limita a los más pobres, es muy posible que estos últimos acaben siendo estigmatizados como ocurrió en Estados Unidos con los recipientes de asistencia social o welfare. Como un gran número de los pobres, y probablemente la gran mayoría de los empleados públicos desplazados que no van a conseguir nuevos empleos van a ser negros y mulatos, esta situación va a acabar por crear un aumento significativo del racismo. La transición que se avecina en Cuba también va a causar una división entre los trabajadores de los sectores “ganadores” de la economía (turismo, industrias extractivas como el níquel), y los de los sectores “perdedores” (empleados públicos, la manufactura “no competitiva”). Qué mejor tarea para la nueva izquierda que tratar de fomentar la unidad de ambos sectores a través de la defensa concreta de los intereses de todos. Un sindicalismo —que probablemente tendría que ser clandestino— basado entre los “ganadores” que defendiera también los intereses de los trabajadores en los sectores económicos “perdedores”, fortalecería la unidad entre estos y aquellos y de esta manera aumentaría el poder político de los sindicatos y el potencial para la transformación social y política del país.<br />
También existe en la Isla una crítica principalmente de tipo cultural que le es aceptable a los elementos menos cavernícolas del régimen porque en realidad no representa ninguna amenaza para el control político del Gobierno. Esa tendencia es visible en muchas de las actividades patrocinadas por Mariela Castro y CENESEX que, aunque puedan tener un valor positivo, también pueden desviar la atención de la acción política necesaria para, por ejemplo, protestar y confrontar la brutalidad policíal contra los gays y travestis.<br />
A pesar del desprestigio que las ideas del socialismo han sufrido por las acciones del Gobierno, creo que hay un izquierdismo latente en muchos cubanos que se dan cuenta, por lo menos intuitivamente, que los valores de igualdad y solidaridad son críticos para una vida digna y decente. No es necesario sacrificarse ni a los fetiches del mercado y al individualismo de “sálvese quien pueda” y “la peste el último”, ni al fetiche de la “unidad monolítica” del partido único.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;">Fuente: CUBAENCUENTRO 19-01-2012</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"><span style="font-size: small; font-family: Calibri;"> </span></p>
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		<title>La primavera árabe, Irán, Israel y el imperialismo</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 18:14:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

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La gravísima crisis que sacude a la Unión Europea, los problemas políticos que enfrenta Barack Obama en Estados Unidos y la discusión en la dirección del partido comunista chino y del gobierno de ese país sobre cuál rumbo seguir en la tormenta económica mundial, sacaron del primer plano de los acontecimientos mundiales el análisis de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p>La gravísima crisis que sacude a la Unión Europea, los problemas políticos que enfrenta Barack Obama en Estados Unidos y la discusión en la dirección del partido comunista chino y del gobierno de ese país sobre cuál rumbo seguir en la tormenta económica mundial, sacaron del primer plano de los acontecimientos mundiales el análisis de las continuas derrotas imperialistas en el Cercano Oriente.<br />
Allí Washington tuvo que retirar sus tropas de Irak -que está hundido en el caos- y ha perdido la guerra de Afganistán donde está negociando con los talibanes; además se deterioran rápidamente sus relaciones con Pakistán, que antes era su marioneta. Y en ambos casos la posición de Irán- que tiene fronteras con Irak y con Afganistán-, se ha reforzado social y políticamente.<br />
El Departamento de Estado, antes de la primavera árabe, se apoyaba en la dictadura de Ben Alí en Túnez, en la monarquía de Marruecos, en la colaboración estrecha del régimen de Muamar Kaddafi en Libia, en la dictadura en Egipto de Hosni Mubarak y en la sangrienta dictadura tribal yemenita del general Alí Abdalla Saleh, así como en los emires y sultanes de la península árabe. Había establecido así un cerco de acero que controlaba estrechamente los bordes del Mediterráneo y la zona del Golfo pérsico y, por consiguiente, aseguraba su abastecimiento en combustibles fósiles y amenazaba el de sus competidores europeos. Su casamata, Israel, estaba defendida por los sátrapas árabes proimperialistas –los Kadafi, los Ben Ali, los Mubarak- y por la alianza militar con Turquía y la estabilidad del gobierno conservador sirio de Bachir Assad, el heredero de Hafez Assad que luchó contra el Irak de Saddam Hussein y contra la revolución palestina. Hasta hace un año el único punto negro para Estados Unidos en ese cuadro era el régimen de los mullahs iraníes.<br />
Turquía, hoy, se opone a Israel y apoya a los nuevos gobiernos resultantes de la Primavera árabe, que a su vez apoyan a los palestinos, los cuales se unieron y tienen  lazos con los Hezbollah libaneses proiraníes. Y lo que pasó en las riberas del Mediterráneo derribó la dictadura yemenita, dejó una situación absolutamente incierta en Túnez, Libia y Egipto y obligó a reformas en las monarquías del Golfo, incluso entre los salafíes sauditas.<br />
El Partido Baas, muy debilitado en Irak, también lo está en su otra ala tradicional y opuesta, la de Siria, antes aliada a Washington. Ese partido proclamaba el laicismo y el panarabismo (su fundador fue el cristiano libanés Michel Aflak) y buscaba una modernización burguesa de las sociedades árabes, atribuyendo al Estado la sustitución de una burguesía nacional que no existía sino en gérmen. Formaba parte de la derecha del nacionalismo árabe que, en sus mejores momentos, gobernó Argelia, el Egipto de Nasser, Yemen del Sur y que hoy ya no existe.<br />
El vacío que dejó ese nacionalismo es llenado ahora por nuevas fuerzas sociales, políticas e ideológicas. Los ignorantes en Europa y Estados Unidos temen el progreso en toda la zona de un Islam sectario y duro, salafista (al mismo tiempo que están aliados con los emires feudales y con los saudíes) y creen que Internet estodopoderoso. Pero en el mundo árabe la cultura no se puede separar del Islam. La uma’a es la vez la unidad de los creyentes y la unidad nacional. Es lógico que incluso los sectores urbanos pobres, que son la inmensa mayoría en las ciudades, y no sólo los campesinos, recurran a esa cultura (que es también religión), del mismo modo que en vastos sectores de América Latina los campesinos y otros sectores pobres siguieron  la Teología de la Liberación o se unieron a sectas evangélicas o cultos esotéricos para oponerse a sus explotadores.<br />
Las masas árabes pobres, sunníes o chiítas, del Maghreb (Norte de Africa) o del Machrek (Asia) dan una interpretación democrática y justiciera a un Islam que, en sus orígenes, era igualitario y no diferenciaba entre un esclavo, un camellero o un Emir. No apoyan al salafismo sino una versión “turca” y moderada. Y se agarran de la religión, como expresión social, para crear un vasto movimiento democrático y multifacético en el cual, sin duda, se mueven también agentes y provocadores impero,  pero que es muy desestabilizador para Estados Unidos y para Israel.<br />
La Primavera árabe, como la Primavera de los Pueblos del 1848 europeo, es democrática y nacionalista y en algunos lugares más avanzados (Egipto, Túnez) tiene incluso núcleos obreros anticapitalistas. Es una revolución que surgió en las ciudades gracias a la generalización de la educación y de la información y la cibernética, pero su capacidad de decisión no viene de Internet sino que se amasó mediante el “teléfono árabe”, de boca a boca y, sobre todo, en las reuniones masivas, enormes, de los viernes en las mezquitas. Su dirección es de clase media y su expresión religiosa, pero su base es campesina y obrera, su dinámica es antiimperialista y sabe que el capitalismo sólo significa para el mundo árabe sumisión colonial, dependencia, desocupación. Además, es un proceso único, contagioso, y no algo local, libio, tunecino, libanés, sirio. Los regímenes autoritarios y religiosos minoritarios, como el de los alauitas Assad, en Siria, no pueden sostenerse ya sólo con la violencia. Ahora enfrenta una revolución democrática que recibe la influencia continua de la del Norte de Africa y del Islam turco. Tendrá que hacer concesiones.<br />
Si Israel o Washington atacasen a Irán aumentarán brutalmente sus contradicciones con Rusia, China y Alemania (grandes clientes de Teherán) y, sobre todo, avivarían el fuego de la revolución democrática y antiimperialista árabe. Salvo que un sector israelí y estadounidense enloquecido esté dispuesto a pagar el precio de una situación ingobernable y hasta de una guerra atómica, se puede apostar a que el establishment en Washington está sopesando los riesgos de sus aventuras.  Guillermo Almeyra<br />
15-01-2012</p>
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		<title>Homosexuales eran los de antes</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 18:12:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Marcos Winocur
I.  SINTETICA  PERIODIZACION
Para una referencia sobre la evolución de la mentalidad colectiva frente al gay en las últimas décadas:
Años cuarenta: igual a “degenerado”.
Luego, había que castigar.
Años cincuenta: igual a “enfermo”.
Luego, había que curar.
Años sesenta y setenta: igual a “singular”.
Luego, había que respetar la diferencia.
De los años ochenta en adelante: igual a “cualquiera”.
Luego, no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Marcos Winocur</p>
<p>I.  SINTETICA  PERIODIZACION</p>
<p>Para una referencia sobre la evolución de la mentalidad colectiva frente al gay en las últimas décadas:</p>
<p>Años cuarenta: igual a “degenerado”.<br />
Luego, había que castigar.</p>
<p>Años cincuenta: igual a “enfermo”.<br />
Luego, había que curar.</p>
<p>Años sesenta y setenta: igual a “singular”.<br />
Luego, había que respetar la diferencia.</p>
<p>De los años ochenta en adelante: igual a “cualquiera”.<br />
Luego, no hay que hacer nada.</p>
<p>Nota.     La evolución de la mentalidad colectiva frente al homosexual no ha sido uniforme; así, hay gente que ha quedado anclada en alguno de los ayeres señalados.</p>
<p>II.  “PAN CON PAN, COMIDA DE SONSO”</p>
<p>Allá por los años cuarenta, se decía que había sociedades secretas de gays que, desde el clóset, manejaban una porción de poder, “y te caerías de espaldas si supieras quiénes están”. Por lo demás, ni hablar: el gay era una figura emblemática para las burlas, véase el filme “El último tren a Brooklyn”. Ahora bien, dejando el clóset por la “marcha del orgullo”, y de ésta pasando a ser alcalde de Berlín o París, la condición de homosexual es aceptada dentro y fuera del poder.</p>
<p>Pero en aquellos años&#8230; un refrán que estaba en boga era por demás elocuente: “pan con pan, comida de sonso”. Quería decir que la diversión aparecía cuando se juntaban hombres con mujeres, no hombres solos, no mujeres solas. Y con eso estaba todo dicho, a nadie se le ocurría preguntar más.</p>
<p>HOMOSEXUALIDAD  Y  COMUNISMO</p>
<p>Recuerdo que en una ocasión platicaba con mi compañero de partido (Comunista Argentino) gerente de la editorial “Lautaro” de Buenos Aires. Él, siempre en función de “cuadro del partido” (léase: funcionario) que habla con intelectual, es decir “ampliamente comprensivo a la vez que bajando línea”, pasó a relatarme esta anécdota. En una ocasión, allá por los años cincuenta, su querido dirigente Benito Marianetti hacía el elogio de Federico García Lorca cuando fue interrumpido por un compañero:</p>
<p>-¡Pero ése era homosexual!</p>
<p>-¡Él podía&#8230;!  -fue la rápida respuesta del dirigente comunista.</p>
<p>No encuentro más clara pintura de época y a la vez reconocimiento de la imposibilidad de encontrar una lógica antihomosexual. Por un lado, uno de esos afiliados más papistas que el Papa, condenaba al poeta en nombre de la convención moral por entonces dominante. Por otro lado, el dirigente del partido absolvía al homosexual… si habías logrado la fama, si te llamabas Lorca, Proust u Oscar Wilde, estabas disculpado.</p>
<p>Esto acarreaba curiosas consecuencias. ¿Un camarada quería ser gay? Muy bien, “no problem”: a condición de antes alcanzar la fama. Y no en cualquier ámbito, sino en literatura, arte, tal vez un arquitecto de  renombre o una estrella del cine, en suma, áreas de la estética. Imagínense, en aquel entonces un gay en política o dentro de las fuerzas armadas&#8230; recuerden los problemas que tuvo Clinton, cuando fue Presidente, con ese paquetazo.</p>
<p>La conclusión cae de su propio peso. La homosexualidad era un privilegio perdonable en ciertos genios y digna de reprobación en los demás mortales. O sobresalías y entonces era tu derecho, o bien te sumabas al coro de los machistas. Curiosamente, lo mismo ocurría con la condición de comunista. Si te llamabas Pablo Picasso o Pablo Neruda, la fama te protegía dentro y fuera del Partido. Si te llamabas Juan Pérez y eras comunista, te mandaban al bote. Y allí no era difícil toparte con el gay. E inflexible, no te fuera a contaminar, dabas un paso al costado. Si te hablaba, no le contestabas. ¿Era Lorca, Proust, Oscar Wilde? No. Entonces… Ni te hablo.</p>
<p>Eran otros tiempos. Homosexuales, los de antes. Asfixiados dentro del clóset, objeto de las más crueles burlas al ser descubiertos, y finalmente lanzados a la calle a contraatacar desde las marchas del orgullo, esos eran homosexuales. En tanto que hoy te declaras gay, y te ofrecen cuanto menos la gerencia de una empresa.</p>
<p>4-01-2012</p>
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		<title>Post grados universitarios: entre el saber y el negocio</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 18:04:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
por Marcelo Colussi
 
 
“Postgrados: el mejor camino para el éxito”, “¡Triunfe en la vida: obtenga su título de post grado!”, “No hay pretextos: no dejes de invertir en ti; la educación paga, y paga con creces”…, frases como estas hoy día no nos parecen raras. Al contrario: en tanto parte de una incuestionada cotidianeidad, son una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">por Marcelo Colussi</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">“Postgrados: el mejor camino para el éxito”, “¡Triunfe en la vida: obtenga su título de post grado!”, “No hay pretextos: no dejes de invertir en ti; la educación paga, y paga con creces”…, frases como estas hoy día no nos parecen raras. Al contrario: en tanto parte de una incuestionada cotidianeidad, son una invitación a darles el mayor crédito, a valorarlas, endiosarlas incluso. La lógica actual prácticamente obliga a quienes ya tienen un diploma de estudios terciarios a cursar estudios de post grado universitario para ingresar al mercado laboral (¿triunfar en la vida?). </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Pero si leemos, por ejemplo, que “Los post grados deberán fomentar el pensamiento crítico, la conciencia reflexiva, la capacidad de movilización de cuerpos teóricos para el análisis de situaciones complejas, la argumentación y capacidad de debate fundamentados [por lo que es necesaria] una docencia que supere el nivel disciplinar y la visión teórico-academicista a favor de estrategias docentes problematizadoras que motivan y desarrollan capacidades para el fortalecimiento de las virtudes indagativas” (Raúl Zepeda et alia, “Diagnóstico de necesidades de formación de recurso humano a nivel de post grado”, Guatemala, 2008), ello, sin dudas, no será lo dominante en las estrategias de promoción mercadológicas habituales. O incluso, ni siquiera se lo mencionará. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">¿Estrategias de promoción mercadológicas en el ámbito de la educación? Sí, así como suena, definitivamente. Cada vez más, en forma creciente, la cosmovisión que se impone en un mundo globalizado desde la lógica del capital hace de la educación dos cosas: 1) un fetiche, y 2) un redituable negocio. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">“Las palabras ‘educación’ e ‘inversión’ van de la mano, pues se trata de destinar dinero en ti para mejorar como profesional y aportar lo mejor de tus conocimientos en tu centro laboral”: invocaciones por el estilo han pasado a ser moneda corriente, no se cuestionan. El prejuicio que anida allí hace de la educación la presunta vara mágica que podrá solucionar todos los problemas del mundo. La educación, de ese modo, es considerada como pasaporte sin más para un mejoramiento en la calidad de vida, pero siempre desde la óptica individualista. Si uno se prepara, si uno “invierte en sí mismo” –y los post grados serían el punto máximo en esa “inversión”– el “éxito” estaría asegurado esperándonos a la vuelta de la esquina. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Esta tendencia, presente desde siempre en el ideario de la libre empresa, se potenció a niveles inimaginables en las pasadas décadas de capitalismo salvaje sin anestesia (eufemísticamente llamado neoliberalismo), cuando cae la opción de una sociedad no-capitalista y se esfuman, al menos temporalmente, los sueños de justicia y equidad. Desde el triunfo casi absoluto del gran capital luego de la Guerra Fría, el catecismo en juego hace del individualismo la clave del “triunfo” en la vida. En ese sentido, la educación formal sería su instrumento por excelencia.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Existe allí, por supuesto, una visceral formulación ideológica, por lo que no hay que perder nunca de vista que con educación y sólo con ella no es posible el desarrollo. Estamos ante una falacia. Por el contrario, la educación es parte de un complejo conjunto de facetas. El desarrollo de un pueblo no pasa por salidas individuales, por “salvamentos” personales. Un graduado universitario con su título de post grado bajo el brazo (maestría, doctorado, hoy día ya también post doctorado) está en mejores condiciones para afrontar el mercado de trabajo que un analfabeto, o que alguien que apenas tiene un nivel medio; pero la historia con mayúscula, la de los pueblos o de los países, no se escribe en términos individuales. Por el “éxito” individual de un (o unos cuantos) graduado(s) con diploma de post gado, infinitamente muchos más no llegan ni cerca de un aula universitaria. Si pensamos en el desarrollo, la educación, sin restarle importancia por supuesto, va de la mano simultáneamente de otros aspectos: de la salud, de un crecimiento económico equitativo, de justicia social y respeto al medio ambiente, entre otros. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">¿Qué significaría entonces “salvarse” en términos individuales con un título de maestría o doctorado en un mar de pobreza? La trampa ideológica es más que evidente. Argentina, por ejemplo, es uno de los países en Latinoamérica con mayor tasa de graduados universitarios; ¿de qué le sirvió ello ante la caída estrepitosa que se dio en su situación económica a partir de los planes neoliberales de las últimas décadas? Algunos universitarios se habrán podido reacomodar; otros marcharon al extranjero (“inversión” perdida para el país, obviamente), pero a nivel general el país experimentó un dramático cambio negativo en su composición social pese al alto nivel educativo de su población (para el momento de la entrada en vigencia de los planes de achicamiento del Estado se tenía casi un cero por ciento de analfabetismo). Otro tanto sucedió en los países de Europa del Este y de la ex Unión Soviética: el alto nivel educativo de sus poblaciones no impidió la catastrófica situación que se vivió con el paso al capitalismo. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Por todo ello puede decirse que la educación, por sí misma, no es la palanca mágica que saca de la pobreza. Tiene que darse una combinación de factores: ¿es posible “salvarse” con una maestría o un doctorado en un universo de pobres sin mayores salidas? Es más que evidente que la invocación en juego no tiene el más mínimo sentido crítico ni solidario: es un ramplón mandamiento clasemediero. ¿Salvarse de qué: de no ser un “triunfador”?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Además, para decirlo en clave de “éxito” empresarial, muchos de los íconos de “triunfadores” de la libre empresa de los últimos años, sin dudas endiosados, no terminaron nunca estudios universitarios, y mucho menos post grados –independientemente que ya famosos y en el pináculo de su gloria, se les concedieran doctorados honoris causa por razones más bien políticas–. Así, los magnates –por cierto sumamente exitosos vistos desde la lógica de acumulación del capital– Aristóteles Onassis, Bill Gates, Michael Dell, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, no exhiben ningún diploma de universidad alguna. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En adición, mirando desde la antípoda del “lucro”, también puede decirse que numerosos intelectuales y pensadores dejaron huella indeleble sin título universitario y muy lejos de los post grados: Jorge Luis Borges, Ernest Hemingway, José Saramago, Nelson Mandela, Eduardo Galeano.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Por supuesto que todo ello no es una invocación a no estudiar, o no avanzar cada vez más en el conocimiento. ¡De ningún modo! Lo que sí resulta imperioso es situarse en una posición crítica ante lo que parece ser una ola que todo lo barre y no se cuestiona. Hoy pasó a ser un lugar común la quasi imperiosa necesidad de contar con post grados para poder ingresar en el mercado laboral si ya se tiene un diploma universitario de grado. Y ahí entra en juego el segundo elemento digno de destacarse: la educación, cada vez más en sintonía con el espíritu dominante (triunfo omnímodo de la ideología neoliberal individualista) pasó a ser un jugoso negocio. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En un mundo donde todo, absolutamente todo, puede devenir un bien comercializable (el conocimiento, la salud, el deporte, las energías, la religión, el sexo), ¿por qué no habría de serlo también la educación superior, los post grados? Con el fin de la Guerra Fría la idea de un Estado benefactor, un Estado que aún dentro de la lógica de mercado cumplía con su papel de satisfactor de algunas necesidades básicas, fue extinguiéndose. Por eso pudimos llegar al endiosamiento acrítico de la libre empresa y a la increíble (¿absurda, paradójica, ininteligible?) idea de “socialismo de mercado”, tal como preconiza hoy el gigante chino. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">La educación superior y las funciones ligadas a ella (la investigación pura, la producción de conocimiento de vanguardia, la élite intelectual), de relativo bien social pasó a ser mercadería pura y descarnada. Hoy día, ya como tendencia global generalizada, los post grados son su expresión más elocuente: la universidad pública depende en forma creciente de la venta de sus servicios al mercado como una mercadería más, en tanto que los presupuestos estatales para el sector de post grado brillan por su ausencia. Se podría decir que en las universidades públicas, los post grados son su obligado sector privado. En las universidades privadas eso ni siquiera se discute. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En un primer momento, sin ingenuidad incluso, podríamos estar tentados de ver este avance fabuloso de los post grados como una buena noticia que hablaría del mejoramiento sustancial en la calidad educativa de las poblaciones: a mayor porcentaje de graduados post universitarios, mejores sociedades. Pero la ecuación no necesariamente funciona así. Se esconde allí otro mito ideológico, similar al que ve en la educación pura, o en la tecnología pura, supuestas llaves maestras para el presunto desarrollo. Algo así como, por ejemplo, el internet o cualquier tecnología de punta: “si se dispone de los prodigios técnicos de avanzada, el desarrollo viene por añadidura”. En esa lógica, entonces: “a mayor cantidad de maestros o doctores, sociedades más avanzadas, con mayor investigación, con más sentido crítico”. La evidencia empírica no lo demuestra. O hasta incluso puede ir en sentido contrario. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">La explosión de post grados que vemos en estos últimos años (muchos de ellos –alrededor de un 20%– en línea, acorde a las posibilidades tecnológicas actuales) ha ido privatizando buena parte de los servicios de las universidades públicas con, en muchos casos, cuestionables niveles académicos (una maestría o un doctorado, por su solo título no forzosamente implica excelencia educativa). Esa explosión de graduados de post grados podría llevar a pensar en una feliz apertura y profundización de los saberes, un espíritu indagativo cada vez más acucioso; la experiencia demuestra que en muchos casos se cursan post grados casi como una “exigencia administrativa”: el mercado manda. El espíritu crítico y la excelencia académica no están asegurados con los diplomas.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Estamos, en todo caso, ante la privatización neoliberal que encontró allí un interesante nicho de mercado, inexplotado hasta la fecha. La casi obligatoriedad de post grados para cualquier profesional joven no implica un seguro mejoramiento en la investigación científico-técnica de un país ni en la calidad de los servicios que llega a las grandes masas de población. Y para todos aquellos que, con el esfuerzo del caso, logran terminar de pagar y graduarse en un post grado, no es cierto que con su recién obtenido título tengan asegurado un “futuro venturoso” por delante. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Valgan aquí las demoledoras palabras del mexicano Fernando Buen Abad Domínguez (en “El Capitalismo, su «Educación» y sus «Educadores»”): “La maquinaria “educativa” financiada por la burguesía, en todos sus niveles y extensiones, (y con excepciones honrosas) es una maquinaria de guerra ideológica empeñada en sistematizar, en las aulas, los modos y los medios para amaestrar personas, para inocular la ideología de la clase dominante disfrazada con “prestigio científico” y para hacer tragar a los pueblos la “dignidad culterana” de las más vergonzosas teorías pseudocientíficas, y los más bochornosos exorcismos al capitalismo. Diariamente un ejército de “educadores” serviles infesta los espacios “académicos” (públicos o privados) para hacer creer a los “estudiantes”, gracias a un salario mayormente mediocre, que el “saber”, autorizado por las oligarquías y sus instituciones, es la verdad revelada que los conducirá a un futuro de “bienestar” a cambio de entregar su cerebro con docilidad y servilismo. Espejismos del cuentapropismo académico parasitario y decadente. Y lo avalan con títulos de pre-grado, grado, post-grado… el fetichismo de los títulos académicos”. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Sin ningún lugar a dudas: bienvenido todo esfuerzo investigativo, toda profundización del conocimiento, cualquier espíritu de superación intelectual. Pero cuidado con las ilusiones y los espejitos de colores. La universidad tiene una misión histórica que cumplir, y no es precisamente la de “vender títulos-pasaporte al éxito”: la universidad, los universitarios, los científicos e intelectuales están llamados a ser la conciencia crítica de las sociedades. Si eso lo hemos olvidado en estos años de ultraliberalismo, no está de más recordarlo. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">10-01-2012</span></span></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Protestas sociales en Inglaterra a las puertas de la recesión económica mundial</title>
		<link>http://www.lajornadaquincenal.com.ar/2012/01/05/protestas-sociales-en-inglaterra-a-las-puertas-de-la-recesion-economica-mundial/</link>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 17:24:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Suzie Wylie y Agustín Santella
 
El 30 de noviembre pasado se realizó la huelga más grande en
Inglaterra desde 1926. Ese día unos 2 millones 600 de trabajadores del
sector público paralizaron las tareas en las oficinas, escuelas y
hospitales. Medio millón de personas se concentraron y marcharon en
 unos 1000 actos. También es la huelga con mayor participación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Suzie Wylie y Agustín Santella<br />
 <br />
El 30 de noviembre pasado se realizó la huelga más grande en<br />
Inglaterra desde 1926. Ese día unos 2 millones 600 de trabajadores del<br />
sector público paralizaron las tareas en las oficinas, escuelas y<br />
hospitales. Medio millón de personas se concentraron y marcharon en<br />
 unos 1000 actos. También es la huelga con mayor participación femenina<br />
 de la historia.<br />
 <br />
            La huelga fue convocada por la central de los sindicatos<br />
 ingleses TUC (conferencia de los sindicatos, en inglés) contra un plan<br />
 de reforma del actual esquema de jubilaciones en el  Estado. El<br />
 gobierno Conservador-Liberal, cuyo primer ministro es David Cameron,<br />
 quiere que los asalariados del estado trabajen más tiempo antes de<br />
 jubilarse, que aporten más y que cobren menos. La gestión de las<br />
 jubilaciones y pensiones en Inglaterra ha sido privatizada, usándose<br />
 para especulaciones financieras.<br />
 <br />
             A pesar de que la huelga y las marchas del 30 de<br />
 noviembre fueron imponentes el gobierno sostiene su política. Una<br />
 minoría de dirigentes de la central sindical renunciaron a seguir la<br />
 lucha contra el plan de jubilaciones. Pero la mayoría mantiene una<br />
 posición de rechazo. Los sindicatos están evaluando la realización de<br />
 otras huelgas, seguramente a principios del año próximo. Mientras<br />
 tanto un sector importante de sindicalistas está exigiendo a los<br />
 dirigentes nacionales la continuidad de las luchas. Recientemente más<br />
 de 2000 representantes sindicales firmaron un petitorio exigiéndolo.<br />
 Hay manifestaciones de “lobby” (presión) enfrente de las reuniones<br />
 sindicales. También se están sucediendo una ola de huelgas “salvajes”,<br />
 en el marco de un país que tiene una de las más represivas leyes<br />
 anti-sindicales en Europa. Han vuelto los piquetes de huelga masivos<br />
 desafiando la ley, según la cual un piquete no puede estar compuesto<br />
 por más de 7 de trabajadores.<br />
 <br />
             Los recientes acuerdos macro de la Unión Europa obligan a<br />
 los gobiernos reducir los déficits y deudas del estado al 0,3%, a<br />
 través de recortes a lo largo de unos 20 o 30 años. Estas políticas<br />
 implican el mayor ataque a los derechos de los trabajadores desde hace<br />
 mucho tiempo. En Inglaterra los recortes sociales incluyen una<br />
 disminución del 40% del presupuesto de las universidades, incremento<br />
 del pago de matrículas, privatización de la salud, quita de subsidios<br />
 para estudiantes de secundarios. La preocupación de Europa por reducir<br />
 el déficit es común a Estados Unidos, y ahora China, donde se anuncia<br />
 una “desaceleración” de su economía. Es difícil que no afecte a<br />
 América Latina.<br />
 <br />
             Estos recortes agravarán esta situación en un contexto en<br />
 que Inglaterra y Europa se debaten por la salida de la crisis de<br />
 carácter internacional que ha comenzado en 2008.         Ese año la<br />
 economía de los principales países desarrollados fue golpeada por la<br />
 explosión de la burbuja financiera en el sector inmobiliario (primero<br />
 explotó en Estados Unidos, luego España e Irlanda). Los gobiernos<br />
 intentaron salvar a los grupos financieros con ayuda del estado. Sin<br />
 embargo el problema hace a la “economía real”, esto es, la dificultad<br />
 que tienen los capitalistas de incrementar sus ganancias en todos los<br />
 sectores de la economía. La obtención de la ganancia es el motor de la<br />
 economía capitalista. El desarrollo en nuevas fuerzas productivas (la<br />
 tecnología, las maquinarias, etc.) sube los costos de capital tanto<br />
 que llega un punto donde no es redituable inversión, y entonces la<br />
 obtención de beneficios depende de la explotación de los trabajadores.<br />
 <br />
             Por eso, para el capitalismo la “solución” de esta crisis<br />
 no será inmediata.  Los empresarios y sus estados están luchando<br />
 fuertemente contra la clase obrera durante los años siguientes para<br />
 reducir aún más su nivel de vida. Para las clases trabajadoras y para<br />
 la sociedad esta “solución” es muy perjudicial. La única vía para que<br />
 una solución beneficie no solo a los trabajadores sino a toda la<br />
 sociedad es pensar más allá del capitalismo.</p>
<p>2-01-2012</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>2012: perspectivas negras&#8230;y también rosas y hasta rojas</title>
		<link>http://www.lajornadaquincenal.com.ar/2012/01/05/2012-perspectivas-negrasy-tambien-rosas-y-hasta-rojas/</link>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 17:17:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Abel Suarez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
Ya acabó este año mugriento y terrible. Ahí están en pie todas las tendencias desastrosas, amenazando con perpetuarse y agravarse, en particular en Europa pero también en América Latina. Pero hay algunas débiles lucecitas que hacen menos lúgubre el panorama.
Por ejemplo, la gran resistencia de los trabajadores griegos ha llegado ya a la ocupación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Ya acabó este año mugriento y terrible. Ahí están en pie todas las tendencias desastrosas, amenazando con perpetuarse y agravarse, en particular en Europa pero también en América Latina. Pero hay algunas débiles lucecitas que hacen menos lúgubre el panorama.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Por ejemplo, la gran resistencia de los trabajadores griegos ha llegado ya a la ocupación de fábricas y comienza a contar con el respaldo de otros movimientos obreros, con larga tradición combativa, como el belga valón; en Francia Sarkozy será seguramente derrotado, en Italia empiezan a moverse los jóvenes y los metalúrgicos desplazando el terreno de lucha del marasmo parlamentario a la ocupación de calles y escuelas y en España, frente a la feroz ofensiva patronal-gubernamental, los “indignados” ya no serán la excepción en el campo de la resistencia social como lo muestra la evolución política del País Vasco. Es cierto que los sindicatos están debilitados y forman parte del establishment, pero tienden a ser superados por las luchas y formas más democráticas y activas, como los comités o consejos de empresas, con programas más radicales. Es cierto que la crisis desarrolla también tendencias racistas, xenófobas y alas fascistizantes de la burguesía pero, por primera vez en décadas, tiende a unir a los obreros nativos golpeados por la desocupación y la pérdida de derechos con los inmigrantes, que son las primeras víctimas. La ruptura y fragmentación de la unidad de los trabajadores que durante tanto tiempo permitió las maniobras de los patrones, de los burócratas sindicales y de los demagogos “apolíticos” en la derecha, subsiste aún, pero la situación es otra en el campo de las luchas y de la subjetividad que éstas cambian. En las elecciones en<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>Francia crecerá sin duda el voto negro y racista del Frente Nacional, pero probablemente ganará el rosa de los socialistas, entre los cuales se desarrollan, en la izquierda, tendencias “rojas” (o rosa intenso, al menos). Y los conflictos con la derecha social se resolverán cada vez más en las calles…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;">Al mismo tiempo, aunque hay una muy ligera recuperación de la economía estadounidense, la crisis económica no ha sido superada y se suma a la crisis política, porque Obama pierde posiciones ante una derecha troglodita que se lanza contra todos los elementos de amortiguación del conflicto social. Los indignados comienzan a unirse con los dos segmentos principales de los trabajadores, los inmigrados y lo que queda de los sindicatos, que luchan por no desaparecer. No pudiendo depender del seudoreformismo de Obama y del Partido Demócrata frente a la ofensiva económica del gran capital y la política de los Republicanos, muchos van a avanzar, como en todos los momentos de grandes crisis en la historia de Estados Unidos (1917, gran depresión, guerra de Vietnam), hacia la autoorganización politizándose en la lucha misma<span style="mso-spacerun: yes;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En Rusia y en China también hay grandes cambios. O sea en los dos grandes pulmones que consiguió el capitalismo después del derrumbe de la URSS en 1989. Putin, en efecto, ve crecer la oposición nacionalista del Partido Comunista de Zyuganov y también una oposición democrática de los intelectuales, y las huelgas del 2011 llegaron a 180 000 en China y hasta hubo sublevaciones de ciudades, como la de Wuhan, que obligaron a las autoridades a retroceder, a salvaguardar en parte la ocupación y el ambiente y a aumentar los salarios (reduciendo así la competitividad de la industria de exportación china y causando que varias transnacionales se muden a Vietnam y Tailandia). La nueva dirección china resultante del próximo congreso del partido deberá, a la vez, conducir la economía hacia un enfriamiento que, sin embargo, permita absorber el desempleo agrícola y en la industria para la exportación, y hacia una ampliación del mercado interno que no eleve demasiado los precios de las mercancías chinas. Al mismo tiempo, tendrá que conceder márgenes a las exigencias de democratización (direcciones sindicales independientes o más receptivas, por ejemplo) mientras sigue sosteniendo, en cambio, a la monarquía hereditaria “comunista” de Corea del Norte, con todo el desprestigio que esto le acarrea. En efecto, no puede permitir el derrumbe de ese régimen atrasado y de bajísimo nivel de vida pues eso significaría la incorporación de Corea del Norte a la del Sur y, por consiguiente, tener bases de Estados Unidos en su frontera pero tampoco puede identificarse con esa dictadura anacrónica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Cuba está débil y recibe al pastor alemán ex jefe de la Inquisición “olvidando” que el anterior, el Papa Wojtyla, fue a Nicaragua para acabar con el sandinismo y el actual va a Cuba para poner a la Iglesia católica como eje de la oposición restauradora del capitalismo En América del Sur la crisis estrecha violentamente los márgenes de maniobra del neodesarrollismo extractivista de los gobiernos “progresistas”. Los gobiernos boliviano, peruano, ecuatoriano, argentino encuentran gran resistencia popular cuando emprenden sus megaproyectos con las transnacionales mineras canadienses y estadounidenses (y hasta chinas) a costa del agua y del territorio de los pobladores. No pueden tampoco seguir subsidiando los servicios (luz, gas, transporte, agua) y los consumos de la mayoría de la población y, al mismo tiempo, al gran capital. Deben optar entre una reforma agraria o la exportación de soya para forrajes, entre más derechos democráticos y nuevas leyes represivas (como la ley antiterrorista en Argentina). La crisis hace crujir todas las viejas políticas y los equilibrios y agudizará la lucha de clases. El gran capital bancario y transnacional está cada vez más fuerte pero no tiene base política popular. ¿Intentará volver a la fase de los golpes de Estado aunque no tenga ya los mismos medios? ¿O tratará de crear un bloque con los gobiernos “progresistas” pero contra los trabajadores al estilo de los gobiernos de la socialdemocracia europea? Eso lo resolverá la lucha que marcará los próximos meses. </span><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> Guillermo Almeyra</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">01-01-2012</span></p>
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