Protestas sociales en Inglaterra a las puertas de la recesión económica mundial

5 de Enero de 2012 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Economía

Por Suzie Wylie y Agustín Santella
 
El 30 de noviembre pasado se realizó la huelga más grande en
Inglaterra desde 1926. Ese día unos 2 millones 600 de trabajadores del
sector público paralizaron las tareas en las oficinas, escuelas y
hospitales. Medio millón de personas se concentraron y marcharon en
 unos 1000 actos. También es la huelga con mayor participación femenina
 de la historia.
 
            La huelga fue convocada por la central de los sindicatos
 ingleses TUC (conferencia de los sindicatos, en inglés) contra un plan
 de reforma del actual esquema de jubilaciones en el  Estado. El
 gobierno Conservador-Liberal, cuyo primer ministro es David Cameron,
 quiere que los asalariados del estado trabajen más tiempo antes de
 jubilarse, que aporten más y que cobren menos. La gestión de las
 jubilaciones y pensiones en Inglaterra ha sido privatizada, usándose
 para especulaciones financieras.
 
             A pesar de que la huelga y las marchas del 30 de
 noviembre fueron imponentes el gobierno sostiene su política. Una
 minoría de dirigentes de la central sindical renunciaron a seguir la
 lucha contra el plan de jubilaciones. Pero la mayoría mantiene una
 posición de rechazo. Los sindicatos están evaluando la realización de
 otras huelgas, seguramente a principios del año próximo. Mientras
 tanto un sector importante de sindicalistas está exigiendo a los
 dirigentes nacionales la continuidad de las luchas. Recientemente más
 de 2000 representantes sindicales firmaron un petitorio exigiéndolo.
 Hay manifestaciones de “lobby” (presión) enfrente de las reuniones
 sindicales. También se están sucediendo una ola de huelgas “salvajes”,
 en el marco de un país que tiene una de las más represivas leyes
 anti-sindicales en Europa. Han vuelto los piquetes de huelga masivos
 desafiando la ley, según la cual un piquete no puede estar compuesto
 por más de 7 de trabajadores.
 
             Los recientes acuerdos macro de la Unión Europa obligan a
 los gobiernos reducir los déficits y deudas del estado al 0,3%, a
 través de recortes a lo largo de unos 20 o 30 años. Estas políticas
 implican el mayor ataque a los derechos de los trabajadores desde hace
 mucho tiempo. En Inglaterra los recortes sociales incluyen una
 disminución del 40% del presupuesto de las universidades, incremento
 del pago de matrículas, privatización de la salud, quita de subsidios
 para estudiantes de secundarios. La preocupación de Europa por reducir
 el déficit es común a Estados Unidos, y ahora China, donde se anuncia
 una “desaceleración” de su economía. Es difícil que no afecte a
 América Latina.
 
             Estos recortes agravarán esta situación en un contexto en
 que Inglaterra y Europa se debaten por la salida de la crisis de
 carácter internacional que ha comenzado en 2008.         Ese año la
 economía de los principales países desarrollados fue golpeada por la
 explosión de la burbuja financiera en el sector inmobiliario (primero
 explotó en Estados Unidos, luego España e Irlanda). Los gobiernos
 intentaron salvar a los grupos financieros con ayuda del estado. Sin
 embargo el problema hace a la “economía real”, esto es, la dificultad
 que tienen los capitalistas de incrementar sus ganancias en todos los
 sectores de la economía. La obtención de la ganancia es el motor de la
 economía capitalista. El desarrollo en nuevas fuerzas productivas (la
 tecnología, las maquinarias, etc.) sube los costos de capital tanto
 que llega un punto donde no es redituable inversión, y entonces la
 obtención de beneficios depende de la explotación de los trabajadores.
 
             Por eso, para el capitalismo la “solución” de esta crisis
 no será inmediata.  Los empresarios y sus estados están luchando
 fuertemente contra la clase obrera durante los años siguientes para
 reducir aún más su nivel de vida. Para las clases trabajadoras y para
 la sociedad esta “solución” es muy perjudicial. La única vía para que
 una solución beneficie no solo a los trabajadores sino a toda la
 sociedad es pensar más allá del capitalismo.

2-01-2012

Deje su comentario