El pastor alemán visita Cuba

5 de Enero de 2012 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Mundo

 

 

América Latina tiene experiencia de las visitas “pastorales”. El papa polaco Karol Wojtyla, formado en la lucha contra la burocracia soviética, sus agentes locales y su “comunismo”, hizo dos, una a la Nicaragua sandinista y la otra a la Cuba gobernada por Fidel Castro.

La primera cumplió su objetivo: aplastó al ala progresista y sandinista de los católicos nicaragüenses, reforzó al cardenal contrarrevolucionario y a la derecha y, a plazo más largo, llevó a Daniel Ortega a un acuerdo con ambos (cardenal primado y derecha “contra” y corrupta) y a una ruptura con los católicos progresistas de la Teología de la Liberación (como Ernesto Cardenal y Miguel D’Escotto). La segunda consiguió concesiones aperturistas por parte del gobierno cubano y reforzó la posición de la iglesia católica cubana como eje de la oposición política interna.

En Cuba, el país de la santería y donde el cristianismo evangélico, por no hablar del agnosticismo y del anticlericalismo, son fuertes en los sectores más pobres de la población, la Iglesia católica nunca tuvo demasiado peso, a diferencia de lo que sucedía en Nicaragua y ese hecho le da al gobierno un mayor margen de maniobra frente a ella. Además, el hedonismo y el libre mercado zapan las bases de la religión católica y el Vaticano es, en efecto, un pilar de la ignorancia, la opresión, la desigualdad social, la explotación y la propiedad privada de los medios de producción, pero se opone al consumismo, a los valores y a la ideología del capitalismo financiero que con su televisión y sus medios de “información” destruyen la visión religiosa del mundo y las relaciones familiares conservadoras que la Iglesia explota. De modo que hay un punto de contacto político entre el gobierno cubano y una institución local- la iglesia católica cubana- que sea lo suficientemente prudente y, por ahora, se dedique a tejer redes y a sembrar apoyo ideológico en el sector más desilusionado o conservador de la isla.

Porque la visita a Cuba del ex jefe de la Inquisición, el pastor alemán que ocupa el trono de Pedro, o sea, la gira del mandamás de la única monarquia absolutista de importancia a nivel mundial subsistente si se excluye la de Pyongyang, tiene el claro objetivo de convertir a la Iglesia cubana en el eje de una oposición capitalista tolerada y conservadora que sea independiente de los contrarrevolucionarios violentos y cavernícolas de Miami y del Departamento de Estado y que podría contar con el apoyo de los católicos de Estados Unidos en el caso en que en ese país triunfe una ultraderecha protestante prosionista e integralista al estilo del Tea Party.

Las concesiones ideológicas al catolicismo del pragmático gobierno cubano, que dice ser socialista, son enormes. En efecto, el país es laico y no hay razón alguna para conmemorar “la aparición” de la Virgen del Cobre, que interesa a los católicos pero no al resto de los cubanos, y menos aún para organizarle sus manifestaciones religiosas a un Jefe de Estado que es un monarca absoluto y totalitario y jefe a la vez de la burocracia más antigua y firme del mundo y de la Iglesia más rica y numerosa de todas (porque hay religiones con muchos más fieles, pero que, como el Islam, el budismo o el taoísmo, no tienen Iglesia).Los socialistas Marx y Lenin y el liberal Martí deben estar revolviéndose  en sus tumbas…

Además, todo un sector de la burocracia y los neocapitalistas cubanos encontrarán a bajo costo en la Iglesia católica un punto de reunión y un cemento cultural “nacional” y hasta “nacionalista”. El costo políticocultural de la operación no se compensa con las pocas divisas que pueda traer a Cuba esta maniobra gubernamental (del mismo tipo que el permiso de comprar y vender autos o casas o de explotar asalariados). Stalin creyó trampear a la historia fomentando el nacionalismo ruso, legitimando la Iglesia ortodoxa, reinstalando los capellanes de la misma en las fuerzas armadas. Hoy en la ex Unión Soviética flamean las banderas zaristas…

Cuba no fue nunca ni es lo que fue la Unión Soviética y detrás de los cubanos hay una vieja tradición anarquista y liberal de izquierda que, en cierto modo, los vacuna contra los sacerdotes burocráticos laicos o contra los religiosos y sus intentos de regimentar las cabezas y de imponer dogmas. Pero el caso es importante y el silencio embarazado de los amigos de Cuba a este respecto es un nuevo y grosero error y un verdadero crimen. Frente a lo que pasa en Cuba nadie puede mirar para otro lado y hacerse el desentendido. La omisión de auxilio a alguien en dificultad es considerada delito.

Guillermo Almeyra   5-01-2012

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