2012: perspectivas negras…y también rosas y hasta rojas

5 de Enero de 2012 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Destacados

Ya acabó este año mugriento y terrible. Ahí están en pie todas las tendencias desastrosas, amenazando con perpetuarse y agravarse, en particular en Europa pero también en América Latina. Pero hay algunas débiles lucecitas que hacen menos lúgubre el panorama.

Por ejemplo, la gran resistencia de los trabajadores griegos ha llegado ya a la ocupación de fábricas y comienza a contar con el respaldo de otros movimientos obreros, con larga tradición combativa, como el belga valón; en Francia Sarkozy será seguramente derrotado, en Italia empiezan a moverse los jóvenes y los metalúrgicos desplazando el terreno de lucha del marasmo parlamentario a la ocupación de calles y escuelas y en España, frente a la feroz ofensiva patronal-gubernamental, los “indignados” ya no serán la excepción en el campo de la resistencia social como lo muestra la evolución política del País Vasco. Es cierto que los sindicatos están debilitados y forman parte del establishment, pero tienden a ser superados por las luchas y formas más democráticas y activas, como los comités o consejos de empresas, con programas más radicales. Es cierto que la crisis desarrolla también tendencias racistas, xenófobas y alas fascistizantes de la burguesía pero, por primera vez en décadas, tiende a unir a los obreros nativos golpeados por la desocupación y la pérdida de derechos con los inmigrantes, que son las primeras víctimas. La ruptura y fragmentación de la unidad de los trabajadores que durante tanto tiempo permitió las maniobras de los patrones, de los burócratas sindicales y de los demagogos “apolíticos” en la derecha, subsiste aún, pero la situación es otra en el campo de las luchas y de la subjetividad que éstas cambian. En las elecciones en Francia crecerá sin duda el voto negro y racista del Frente Nacional, pero probablemente ganará el rosa de los socialistas, entre los cuales se desarrollan, en la izquierda, tendencias “rojas” (o rosa intenso, al menos). Y los conflictos con la derecha social se resolverán cada vez más en las calles…

Al mismo tiempo, aunque hay una muy ligera recuperación de la economía estadounidense, la crisis económica no ha sido superada y se suma a la crisis política, porque Obama pierde posiciones ante una derecha troglodita que se lanza contra todos los elementos de amortiguación del conflicto social. Los indignados comienzan a unirse con los dos segmentos principales de los trabajadores, los inmigrados y lo que queda de los sindicatos, que luchan por no desaparecer. No pudiendo depender del seudoreformismo de Obama y del Partido Demócrata frente a la ofensiva económica del gran capital y la política de los Republicanos, muchos van a avanzar, como en todos los momentos de grandes crisis en la historia de Estados Unidos (1917, gran depresión, guerra de Vietnam), hacia la autoorganización politizándose en la lucha misma

En Rusia y en China también hay grandes cambios. O sea en los dos grandes pulmones que consiguió el capitalismo después del derrumbe de la URSS en 1989. Putin, en efecto, ve crecer la oposición nacionalista del Partido Comunista de Zyuganov y también una oposición democrática de los intelectuales, y las huelgas del 2011 llegaron a 180 000 en China y hasta hubo sublevaciones de ciudades, como la de Wuhan, que obligaron a las autoridades a retroceder, a salvaguardar en parte la ocupación y el ambiente y a aumentar los salarios (reduciendo así la competitividad de la industria de exportación china y causando que varias transnacionales se muden a Vietnam y Tailandia). La nueva dirección china resultante del próximo congreso del partido deberá, a la vez, conducir la economía hacia un enfriamiento que, sin embargo, permita absorber el desempleo agrícola y en la industria para la exportación, y hacia una ampliación del mercado interno que no eleve demasiado los precios de las mercancías chinas. Al mismo tiempo, tendrá que conceder márgenes a las exigencias de democratización (direcciones sindicales independientes o más receptivas, por ejemplo) mientras sigue sosteniendo, en cambio, a la monarquía hereditaria “comunista” de Corea del Norte, con todo el desprestigio que esto le acarrea. En efecto, no puede permitir el derrumbe de ese régimen atrasado y de bajísimo nivel de vida pues eso significaría la incorporación de Corea del Norte a la del Sur y, por consiguiente, tener bases de Estados Unidos en su frontera pero tampoco puede identificarse con esa dictadura anacrónica.

Cuba está débil y recibe al pastor alemán ex jefe de la Inquisición “olvidando” que el anterior, el Papa Wojtyla, fue a Nicaragua para acabar con el sandinismo y el actual va a Cuba para poner a la Iglesia católica como eje de la oposición restauradora del capitalismo En América del Sur la crisis estrecha violentamente los márgenes de maniobra del neodesarrollismo extractivista de los gobiernos “progresistas”. Los gobiernos boliviano, peruano, ecuatoriano, argentino encuentran gran resistencia popular cuando emprenden sus megaproyectos con las transnacionales mineras canadienses y estadounidenses (y hasta chinas) a costa del agua y del territorio de los pobladores. No pueden tampoco seguir subsidiando los servicios (luz, gas, transporte, agua) y los consumos de la mayoría de la población y, al mismo tiempo, al gran capital. Deben optar entre una reforma agraria o la exportación de soya para forrajes, entre más derechos democráticos y nuevas leyes represivas (como la ley antiterrorista en Argentina). La crisis hace crujir todas las viejas políticas y los equilibrios y agudizará la lucha de clases. El gran capital bancario y transnacional está cada vez más fuerte pero no tiene base política popular. ¿Intentará volver a la fase de los golpes de Estado aunque no tenga ya los mismos medios? ¿O tratará de crear un bloque con los gobiernos “progresistas” pero contra los trabajadores al estilo de los gobiernos de la socialdemocracia europea? Eso lo resolverá la lucha que marcará los próximos meses. Guillermo Almeyra

01-01-2012

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