¡ISRAEL FUERA DE LA LEY!

6 de Junio de 2010 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Mundo

El ataque pirata de la marina y la aviación israelíes en aguas internacionales a una flotilla humanitaria que llevaba alimentos a la población de la franja de Gaza, sitiada por hambre y bombardeada y agredida continuamente por el gobierno colonialista y racista de Tel Aviv, exige de todos aquellos que dicen defender la democracia una respuesta enérgica e inmediata que no quede limitada a la mera protesta diplomática verbal.

El asesinato a sangre fría de civiles desarmados de diversas nacionalidades y el brutal asalto a la flotilla nos retrotraen a los años treinta, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Italia fascista ocupó Etiopía, con desprecio total por la comunidad internacional organizada, bombardeando con gases a guerreros que resistían con lanzas, en el mismo momento en que la Alemania nazi ocupaba también ilegalmente Austria y Checoeslovaquia o intervenía en la guerra civil española inaugurando el bombardeo de ciudades abiertas, como Guernika, y en que el imperio japonés cometía atrocidades en China.

El brutal desprecio de tipo nazifascista por la legalidad internacional pisoteada, la matanza de pacifistas desarmados porque éstos, al responder a puñetazos a la agresión de los piratas, “habrían puesto en peligro” la vida de éstos, el secuestro violento de cientos de personas (mujeres, ancianos, religiosos, periodistas y novelistas, y hasta una diputada árabe al Parlamento-la Knesset- de Israel y un ex embajador de Estados Unidos) y la violencia y los insultos y agresiones  con que en la Knesset misma se impidió a una diputada repudiar esa detención ilegal, muestran claramente que la derecha que gobierna Israel se cree por encima de los principios y las leyes reconocidos por la comunidad internacional y plasmados en las resoluciones de las Naciones Unidas, que Israel viola reiteradamente,.

En el pasado reciente, el régimen del apartheid sudafricano, racista y criminal, fue puesto fuera de la ley por el resto del mundo, que rompió relaciones con el gobierno fascista de Pretoria. Israel es igualmente colonialista y racista que el gobierno del apartheid, ocupa con colonos judíos pese a las resoluciones internacionales territorios usurpados a los palestinos, les roba el agua, impide el acceso a Gaza, bombardea territorios palestinos cuando le place, detiene o asesina a quienes el gobierno de Tel Aviv considera peligrosos simplemente porque ellos defienden su país, destruye instalaciones de las Naciones Unidas en Gaza o en Cisjordania y todos los servicios indispensables para una vida moderna en las zonas palestinas donde decide unilateralmente actuar.

Como la Alemania  nazi, la Italia fascista o el Japón del Mikado, Israel se ha armado hasta los dientes y posee decenas de bombas nucleares que incluso se jacta de tener desplegadas en submarinos frente a Irán, país que, como Siria o el Líbano, el gobierno israelí tiene en la mira. Por agresor, belicista, racista y partidario de un nuevo y peor apartheid, Israel debe ser expulsado de la ONU y todos los gobiernos democráticos deben romper de inmediato sus relaciones con el gobierno de los piratas racistas encabezado por Netanyahu y suspender todos los tratados y acuerdos de cualquier tipo que sea con un régimen que es una permanente amenaza a la paz en Medio Oriente y un peligroso delincuente internacional.

Israel no podría mantener su economía, su armamentismo y su política agresiva sin el apoyo del capital financiero internacional, que lo necesita para presionar a los países petroleros de la zona tal como lo necesitó para robar el petróleo iraquí y destruir al Estado árabe más avanzado de la región con una guerra de ocupación y destrucción de la economía y la cultura  que ha costado ya a Irak más de un millón de muertos y otro millón más de desplazados.

La audacia del perro feroz Netanyahu le viene sólo del apoyo del amo estadounidense, que se limita a deplorar verbalmente todas las acciones y posturas delictivas del gobierno de Tel Aviv que conoce y aprueba de antemano. La hipocresía de Washington y su complicidad con la derecha israelí y con el colonialismo sionista no tienen límites. El Departamento de Estado, en su intento de proteger al régimen infame de Benjamín Netanyahu, es apoyado sólo por corruptos y fascistas confesos como el italiano Silvio Berlusconi o por gente servil de la misma calaña. Nicaragua y Turquía ya han llamado a sus embajadores en Israel. Su ejemplo debe ser seguido por todos los gobiernos que quieran mantener una credibilidad democrática formal. Hay que romper el criminal bloqueo a Gaza, dar alimentos y agua a sus habitantes, exigir la libertad de los palestinos que llenan las prisiones de Israel. Para ello no bastan las declaraciones. Si la historia nos enseña algo, es que los fascistas – y el gobierno de Netanyahu, en el pasado y ahora mismo, ha demostrado que lo es- sólo ceden ante la fuerza. 

La alternativa a una operación quirúrgica de la comunidad internacional sólo podría ser, tarde o temprano, una guerra en la región por todos los medios, incluso nucleares, provocada por Israel con el pretexto de rechazar una presunta amenaza de Irán, Siria, Hezbollah y Hamas. Barack Obama hasta ahora ha mantenido en la región la política de George W.Bush que como senador decía rechazar. La tergiversación y la hipocresía de su política exterior no pueden ser mantenidas cuando por una región tan crítica un gobierno racista que se cree guiado por un Dios propio y está armado hasta los dientes se mueve como un perro rabioso, sin consideración por nada o por nadie. Israel debe ser radiado de la ONU y condenado como fueron condenados los mucho menos peligroso delincuentes de Pretoria. 

Guillermo Almeyra

 6-06-2010

Un comentario
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  1. mira Guillermo, yo y mi familia vinimos a Israel hace ya unos 40 y pico de anios de una Argentina que se estaba transformando en los 70 en un perro fascista. Decir que robamos, asesinamos,reclamamos y destruimos porque somos una derecha ultra-extrema es insultar a todo un pueblo que trata de crear su mundo, sin persecutas ni violencias, pero ya en los 70 comenzaron los atentados contra ninios, gente en la calle de todo tipo,pero no soldados. Las guerras se hacen en un campo de batalla, no en los jardines de infantes, en los comercios repletos de gente. Todos los dias contabamos los muertos, los heridos, los shokeados y dijimos basta..La izquierda a la que pertenezco, habito una comunidad colectiva,kibbutz, lucha en contra del uso sin limites de la violencia, pero cada vez queda menos con quien hablar,o peor no sabes con quien estas hablando. Puedo seguir hasta maniana y no nos vas a entender, asi que ..nos veremes. Arieh

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