Cancun, una semivictoria latinoamericana
24 de Febrero de 2010 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Destacados
Un poquito de historia: los traspiés de Estados Unidos con los gobiernos de América Latina comenzaron, en realidad, cuando su candidato a la secretaría general de la Organización de Estados Americanos, el canciller mexicano del presidente Fox, fue aplastantemente derrotado pese a la presión de Washington en su favor y los latinoamericanos nombraron en cambio al ex comunista chileno José Miguel Insulza (en verdad siempre moderadísimo y, en los últimos tiempos, todavía mucho más light). Después, ante el intento de golpe contra Evo Morales, en setiembre del 2008, se reúne por primera vez en Santiago de Chile la UNASUR, fundada en Brasilia en mayo de ese mismo año y cuya sede deberá estar en Quito y su Parlamento en Cochabamba. El golpe contra el gobierno boliviano, como se sabe, contaba con la ayuda de la CIA y de la embajada estadounidense y la UNASUR dio en cambio apoyo unánime a Morales en una reunión en la que, por primera vez, no había representantes de Washington ni de Ottawa. La dictadura oligárquica y proimperialista en Honduras que derrocó al gobierno de Manuel Zelaya, como se sabe, fue preparada en una base estadounidense y defendida por una parte fundamental del gobierno y del establishment de Estados Unidos, pero condenada en cambio por la OEA que sin embargo, por su debilidad no pudo doblegar a los dictadores hondureños ni evitar las elecciones fraudulentas con la que éstos trataron de salir del paso. Las decisiones de Washington –que activó la IVa Flota y recogió las protestas de Brasil y de casi todos los países de la región y que instaló otras siete bases en Colombia, desde las cuales puede atacar toda Sudamérica, hasta Tierra del Fuego- fueron resistidas por todos los gobiernos, menos Panamá, Colombia y Perú. Ahora, por segunda vez, el Grupo de Río (todos los países latinoamericanos) se reunió en Cancún sin estadounidenses y canadienses y resolvió condenar la actitud británica –la explotación del petróleo argentino en territorio argentino, manu militari- y formar en el futuro una organización paralela a la OEA (si no opuesta a ésta), puramente latinoamericana.
Al respecto, en los gobiernos latinoamericanos hay tres posiciones: la del grupo ligado estrechamente con Washington –Panamá, Costa Rica, Honduras, Colombia, Perú y ahora el Chile de Piñera-, una segunda de los que, en el medio, tratan de reformar no sólo la OEA sino también la ONU y de conseguir mayor espacio para América Latina, sin entrar en hostilidad con Washington (y por eso hablan de un Foro, para intercambiar ideas entre latinoamericanos, como propone Lula, y no de una alternativa a la OEA) y la tercera, sobre todo con Cuba, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua pero también en parte Paraguay y Argentina), que quiere darle un sentido antiimperialista a esta rebelión en la granja, de gobiernos que aunque son capitalistas tratan de dirigir países dependientes.
Muy probablemente, dado el peso de Brasil y dada la situación política y económica mundial, la posición de los segundos sea, por ahora, la predominante. Queda en pie, sin embargo, el hecho de que Estados Unidos ha recibido un bofetón, con guante blanco, y ahora deberá distanciarse de Inglaterra y negociar con los que, hasta hace poco, formaban parte de su ministerio de Colonias, la OEA, sin protestas. Además, tiene que aguantar, en México, el papel protagónico de Raúl Castro, cuando en tiempos de Bush el presidente Vicente Fox le exigió a Fidel Castro “comes y te vas”, para no molestar al boss del Norte con su barbuda presencia…
22-02-2010