Crisis en el Banco Central y deuda externa argentina
13 de Enero de 2010 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Economía
El poder económico recibió con beneplácito el Fondo del Bicentenario. La
decisión de asegurar las cancelaciones de los vencimientos privados y de
organismos internacionales para el 2010 contó con el apoyo local y mundial de
quienes requieren la normalización de la inserción capitalista de la Argentina
en momentos de crisis de la economía mundial.
Los principales Estados capitalistas han dispuesto cifras millonarias para el
salvataje de bancos y empresas en crisis, con lo que no debe sorprender que las
decisiones de política económica local vayan en ese sentido y aseguren la
voluntad de pago. Es el deseo de los acreedores, un abanico que expresa parte
del poder económico mundial. El paquete incluye a los holdouts y al Club de
Paris. Todos esperan se les pague, la totalidad de la deuda o una buena
negociación según sus intereses.
El canje del 2005, el pago al Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2006 y
todas las cancelaciones operadas en los últimos años expresan voluntad de pago
de la deuda y reinserción en el sistema financiero internacional, como una parte
de la continuidad del capitalismo en la Argentina.
Un problema inesperado resultó ser ahora la “autonomía del Banco Central de la
República Argentina (BCRA)”. Queda demostrado con un absurdo como la “política”
en la Argentina está pagando caro no modificar la institucionalidad de los 90´,
entre otras la “autonomía del BCRA” inscripta en la carta orgánica de la
institución. La política monetaria es un instrumento clave de toda política
económica y no puede disociarse en falsas autonomías al servicio de las demandas
del poder económico.
Lo curioso es que ahora, con la decisión del pago de la deuda a tenedores
privados y organismos internacionales por 6.569 millones de dólares en el 2010,
en acuerdo con el Fondo del Bicentenario, el “poder económico” reclama la
subordinación del BCRA a la decisión de pagar del poder ejecutivo nacional. Es
el pronunciamiento de las asociaciones de bancos, de ADEBA y de ABAPRA. En el
mismo sentido se pronunció la Confederación General del Trabajo ( CGT), asociada
claramente a las políticas de gobierno.
¿Cómo se salda la crisis institucional?
El gobierno quiere que el titular del BCRA renuncie y este resiste. La decisión
aparece condicionada por una comisión parlamentaria que motivada en el recambio
legislativo aún no está conformada y hay receso hasta marzo próximo. La presión
política entre el Poder Ejecutivo y el presidente del BCRA continuará, tanto
como los juegos de poder entre el oficialismo y la oposición de derecha. Esa
situación agudizará los elementos de crisis política que hay en la Argentina
desde la ruptura de sectores de las clases dominantes, del agro y la industria
con el gobierno. La medida de pagar deuda apunta a recomponer lazos con el poder
económico mundial y es lo que debe colocarse en discusión.
La sociedad, especialmente el movimiento popular, debe manifestar su voluntad de
modificar la agenda de prioridades e incidir en la crisis política para
contribuir a satisfacer necesidades populares insatisfechas. La Argentina no
necesita nuevo endeudamiento, sino reorientar su política económica en función
de las necesidades de millones de personas con dificultades para acceder a sus
derechos a la alimentación, la educación, la salud o la vivienda, el trabajo y
una calidad de vida adecuada. Los recursos en la Argentina existen, el problema
es su utilización.
No es el problema el suscitado en torno a la “autonomía”. Hay que volver a
instalar que no se puede pagar deuda con el hambre de la población, que los
fondos públicos deben utilizarse para la recuperación de una economía popular
que resuelve necesidades insatisfechas y se articule con un proyecto de
integración regional que discuta el orden capitalista en crisis.
Fuente: ALAI AMLATINA