La gira latinoamericana de Mahmoud Abbas
27 de Noviembre de 2009 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Mundo
Mahmoud Abbas, presidente de la Administración Nacional Palestina y líder de Al Fatal, ya hace más de 15 años fue denunciado justamente por Edgar Said, pues fue uno de los que, con Yasser Arafat, sin saber inglés, negoció en esa lengua los acuerdos de Camp David que pusieron la causa palestina a los pies de Estados Unidos y, por consiguiente, de Israel, sin siquiera obtener nada en cambio.
Ahora ha renunciado a presentarse como candidato a las elecciones presidenciales y parlamentarias palestinas del 2010 y el único que lamentó esa decisión, y no por casualidad, fue el presidente israelí Shimon Peres. Es que la gestión de Abbas se caracterizó por el sometimiento a Israel, la violencia contra la oposición, sobre todo de Hamas, y la corrupción de la burguesía palestina que controla Al Fatal y a la ANP.
Su gira por Latinoamérica es también lastimosa ya que se limita a pedir que se respete la supuesta autonomía en las zonas bajo control de la ANP, “olvidando” a los millones de refugiados, su derecho al retorno y a la indemnización, la exigencia de la expulsión de las colonias judías ilegales de todos los territorios ocupados, la indemnización a aquellos cuyas tierras fueron usurpadas o arrasadas y sus casas destruidas, el retorno a manos palestinas del agua, y del control aéreo y marítimo de su territorio, los derechos plenos para los árabes en Israel, ciudadanos o no, así como la destrucción del oprobioso muro que separa a Israel de los territorios que aún son palestinos y que les roba constantemente terreno a éstos.
Esa gira, aparentemente destinada a buscar apoyo en la Asamblea General de la ONU, en realidad estaba destinada a mostrar a Estados Unidos la actitud más que moderada de la burguesía palestina después del enésimo apoyo de Washington a Israel y de evolución de Egipto hacia el seguidismo incondicional a Hillary Clinton, es decir, al ala conservadora y proisraelí más activa del gobierno de Estados Unidos.
Además pretende unificar detrás de su política impotente a los sectores árabes conservadores y/o burgueses de los países visitados y conseguir fondos en esa diáspora, ante la crisis de los regímenes árabes más reaccionarios, que están disminuyendo su apoyo a la ANP.
Mientras en Palestina se crean las condiciones para el estallido de otra Intifada, ya que la alternativa es dejar de luchar, cosa que los palestinos jóvenes y desposeídos jamás harán, Abbas actúa como bombero preventivo o, pero aún, prepara el camino a otro aún más derechista. El apoyo a la liberación palestina, prescindiendo de esos “líderes” organizadores de derrotas, debe exigir el retiro inmediato de las tropas, los colonos y los capitales israelíes de los territorios ocupados y la restitución de los bienes materiales y los derechos a los habitantes de los mismos. Dos Estados sólo pueden coexistir si ambos son libres y negocian en igualdad: de lo contrario se legitima la transformación de Palestina, colonia israelí y reserva de mano de obra barata, en un simple Bantustán.
Guillermo Almeyra 26-11-2009