Kraft: 36 días de lucha y una primera batalla victoriosa

17 de Octubre de 2009 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Destacados

 

La  poderosa transnacional, con el apoyo de la burocracia del sindicato de la Alimentación dirigida por Daer, de la prensa antigubernamental, de la embajada estadounidense y el Departamento de Estado, que presionaron al gobierno argentino, tuvo que retroceder en sus planes de imponer turnos de 12 horas y ritmos de producción más intensos y de suprimir el combativo turno noche, echando además a 153 obreros, muchos de ellos delegados y entre los cuales se contaban los miembros de la Comisión Interna (que se opone a Daer).

Treinta y seis días de ocupación, Asambleas continuas, cortes de la ruta Panamericana y de las principales calles porteñas, enfrentamientos con la caballería y con la infantería de choque que se metieron en  la fábrica, la solidaridad de las agrupaciones universitarias y secundarias, de los partidos de izquierda, de los vecinos y de las direcciones combativas de otros sectores obreros permitieron a los casi 2000 obreros de Terrabusi-Kraft imponerle a la patronal la reincorporación de todos los miembros de la Comisión Interna y de la inmensa mayoría de los despedidos y suspendidos, aunque aún hay que reincorporar 52, cuyos casos serán analizados individualmente y muchos de los cuales también volverán a trabajar, ya que siguen las movilizaciones y los paros internos. La empresa amenazaba con irse a Brasil: tuvo que prometer que se quedará y firmar que no modificará ni los horarios ni los ritmos ni los turnos. Además, tendrá que negociar en la fábrica con la Comisión Interna y los delegados, que debió reincorporar.

La combinación entre la presión obrera y estudiantil y la ofensiva desestabilizadora de la oposición, que amenaza directamente al gobierno, llevó por otra parte al Ministerio de Trabajo a poner multas millonarias a Kraft por sus incumplimientos de resoluciones ministeriales y de órdenes de la Justicia y a bregar por la reincorporación de los dirigentes sindicales clasistas y colocó también, junto a los obreros y los estudiantes en lucha, al premio Nobel Pérez Esquivel y muchos intelectuales y hasta al secretario general de la CGT, Hugo Moyano, jefe del sector burocrático pro-kirchnerista y adversario político de Daer, ex secretario de la CGT servil con Menem.

Los obreros de Kraft, con una dirección combativa y de izquierda plural (predominan los maoístas del PCR pero también hay miembros del PST y obreros de otras tendencias) cambiaron el panorama político, logrando alianzas que se habían derrumbado en el 2002-2003. Por primera vez en decenas de años, una transnacional pierde su batalla al intentar barrer de la empresa a los que organizan la defensa obrera y por primera vez en más de medio siglo el Ministerio de Trabajo utiliza la fuerza pública contra la empresa y multa a ésta, en vez de orientarse contra los trabajadores. En parte, ya había sucedido lo mismo en Praxair, en la misma localidad, también con una gran transnacional, la mayor productora de gases de América, transnacional estadounidense con 27 mil trabajadores en 40  países del mundo y sucesora de la Unión Carbide, la que produjo el desastre en Bophal, India, donde murieron 30 mil personas por emisiones nocivas. Allí la patronal estadounidense no respetaba los horarios y quería imponer sus normas esclavistas de trabajo e impedir la constitución de una organización sindical.

Y también fue derrotada. Los obreros de Praxair pararon el trabajo para hacer asambleas de apoyo a los de la Kraft e ir a cortar la ruta Panamericana y ven ahora, orgullosamente, el triunfo de sus compañeros de Terrabusi-Kraft como resultado de su propia lucha.

            La lucha por la reincorporación de todos los despedidos continúa, pero ya en una nueva relación de fuerzas. La batalla política y sindical de los obreros de Terrabusi-Kraft pone en escena a los trabajadores organizados sindicalmente, unidos a los estudiantes y a la izquierda. Ya no estamos sólo ante un combate entre dos facciones capitalistas: el tercero en discordia se ha movido y ha logrado un éxito enorme.    

Guillermo Almeyra 17-10-2009

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