El despertar (feroz) de los obreros chinos
29 de Julio de 2009 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Mundo
Las huelgas y las pobladas son cada vez más frecuentes y extensas en China y abarcan cientos de miles de trabajadores en todo el país. La clase obrera china está dando sus primeros pasos en la búsqueda de una posición propia ante la crisis del capitalismo. No tiene sindicatos independientes- pues los existentes funcionan con la dirección de la empresa y el partido-, y está sometida a las decisiones inconsultas de un gobierno que se dice “comunista” pero desarrolla el capitalismo y fomenta a los capitalistas individuales y se manifiesta entonces como lo hacían los obreros europeos en el siglo XIX, de modo violento pero masivo, localmente, sin dar continuidad oerganizativa a su acción.
La última manifestación de este proceso se produjo en la provincia de Jilin, según la agencia oficial Nueva China. Los trabajadores de la siderurgia Tonghua Iron & Steel Group, que es una empresa estatal, rechazaron violentamente la privatización de la fábrica por la Jianlong Steel Holding Company, la cual adquirió la mayoría de las acciones de la primera, porque esa fusión provocaría miles de despidos en un personal actual de 30 mil obreros. En su protesta masiva mataron a fierrazos y bastonazos al director, Chen Guojun, que en el año había ganado tres millones de yuanes (10 yuanes equivalen a 5,50 pesos), o sea, algo más de 600 mil pesos mientras los despedidos cobrarían 20 pesos mensuales.
Al agravio de los bajísimos salarios y de ser considerados simple carne de cañón industrial por las autoridades del partido, de los sindicatos y de la empresa, que deciden burocráticamente sin consultarles auqnue hablen supuestamente en nombre de los trabajadores, se unió el repudio a la privatización de un bien público (la siderurgia). A eso se agregó el odio a los privilegios y a los privilegiados, el profundo deseo de igualdad y el despertar de una conciencia colectiva que los enfrenta como clase con los privilegiados “comunistas”.
Buena parte de los efectos desastrosos de la mundialización derivan del traslado a China de las empresas transnacionales imperialistas, favorecidas por la carencia de sindicatos, por la ayuda del Partido Comunista que gobierna China y por los escasísimos salarios y pésimas condiciones de trabajo y de vivienda que abaratan la mano de obra. La incorporación al mercado mundial de trabajo capitalista de una inmensa mano de obra baratísima y desorganizada ayudó a rebajar los salarios reales en todos los países y a reforzar a los capitalistas industriales y financieros. Este despertar de los obreros chinos, aunque cruento, aparte de poner en el orden del día la lucha de clases en China y de lanzar al primer plano a los obreros hasta ahora tratados como simples objetos, puede comenzar a cambiar la vía y los ritmos que utiliza el capitalismo para salir de su crisis a costa de los trabajadores y de un derrumbe de conquistas de la civilización.
Guillermo Almeyra 28-7-2009