Los conflictos étnicos en China, resultado del anticomunismo

16 de Julio de 2009 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Destacados

 

La Gran Marcha de los comunistas chinos se apoyó en las minorías nacionales. El maoísmo de Mao Zedong, que contra Chiang Kaishek, primero, y para afianzar el régimen después, insistía en que todos los trabajadores de China gozaban de iguales derechos, independientemente de su etnia, cultura o religión, y que su único adversario eran las viejas clases dominantes, quitó las bases a las diferencias regionales y nacionales, del mismo modo que la orientación socialista y autogestiva, de la época de Tito y de Kardelj, a pesar de los privilegios locales de las burocracias comunistas de diversas nacionalidades, mantuvo unida a la Yugoslavia surgida de la guerra.

Como en este país balcánico, en China los estallidos regionalistas y étnicos (Tibet, Xingiang, con los uigures) empiezan a aparecer con el estímulo al desarrollo capitalista en China, o sea, con Deng Xiaoping y sus seguidores, que incluso incorporan al partido gobernante los millonarios “comunistas” y que dan fuerte impulso a los gobiernos regionales, satrapías “rojas” con políticas excluyentes.

La sociedad china se diferenció y se diferencia fuertemente entre las zonas ricas de la costa y las pobres del interior, donde viven ls minorías étnicas,  entre los ricos urbanos y los pobres campesinos y entre los millonarios con acceso a los dirigentes del partido y los ricos “comunes”.

La crisis, que provocó desocupación y cierre de decenas de miles de empresas, hizo el resto porque las regiones ricas están pobladas por han, los ricos son también han y el Estado, en cambio, exenta a las minorías nacionales de las políticas de control demográfico (un solo hijo varón), les da mayores oportunidades para la educación y el empleo y les otorga subsidios, lo cual irrita a los han trabajadores manuales o desempleados de las zonas pobres. Según las autoridades chinas, por ejemplo, el estallido violento contra las uigures tuvo como origen y pretexto una calumnia propaganda por un desempleado han mediante Internet según la cual en una fábrica de juguetes trabajadores uigures habrían violado a dos niñas han, lo que provocó una sangrienta lucha entre pobres.

El desarrollo del capitalismo es imposible sin el desarrollo del individualismo y la ruptura de las solidaridades, así como de los lazos de clase y el regionalismo étnico y religioso llena en parte el vacío de la falta de sindicatos, asociaciones democráticas que el partido burocratizado e identificado con el Estado y promotor de la cultura capitalista unida al confucianismo, conservador y han, no alcanza a cubrir.

Los privilegios de los burócratas que controlan el Estado aliados a los capitalistas nacionales son, por definición, regionales y los convierten en señores “feudales” “rojos”. Ese localismo, en regiones vastas y atrasadas como Xingiang o el Tibet, fomenta la acción de las clases dominantes de la minoría, ligadas a la religión, como los bonzos del Dalai Lama o los mullahs uigures, y las medidas contra esas jerarquías religiosas (control de quien va a los templos, prohibición a los musulmanes de dejarse la barba) y otras semejantes, al igual que las campañas antireligiosas del stalinismo en la Unión Soviética de los 20-30 del siglo pasado (antes de apoyarse de nuevo en la vieja Iglesia ortodoxa), sólo sirven para irritar a la población creyente y para dar autoridad y mandar a la oposición clandestina a los líderes religiosos.

Los motines étnicos, por lo tanto, no son resultantes “del comunismo” sino de la falta de cosntrucción de una cultura socialista sobre la base del combate a la construcción de las desigualdades (económicas, sociales, culturales, de educación)  provocadas por el curso chino al capitalismo desenfrenado. No desaparecerán, por lo tanto, con el crecimiento del Producto Interno Bruto por habitante si éste- que es un promedio- esconde desigualdades crecientes entre las regiones y las clases. Sólo se reducirán con una política de fomento de la autonomía y la autogestión democráticas, de la solidaridad, del socialismo, opuesta a la que llevan adelante los gobernantes de Beijing

Guillermo Almeyra  12-7-2009

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