Dos conferencias internacionales subestimadas
21 de Junio de 2009 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Economía
En Ekaterimburg, Rusia, se reunieron los integrantes del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y, poco después, lo hicieron los que forman la Organización de Cooperación de Shanghai (China y Rusia, potencias nucleares, Kazajstán, Kirguistán,Tayikistán y Uzbekistán, más la India y Pakistán, también potencias nucleares, Mongolia e Irán, como observadores).
La primera organización, formada por los países más grandes de Europa, Asia y América Latina, tiene sobre todo una importancia diplomática en lo que se refiere al equilibrio en las Naciones Unidas donde Rusia y China son miembros del Consejo de Seguridad y los dos otros países aspiran a serlo, con el apoyo de Moscú y de Beijing. Sus grandes diferencias sociales, económicas y políticas les impiden sin embargo una coordinación mayor, aunque Brasil y China están estudiando la posibilidad de comerciar entre sí en sus propias monedas, prescindiendo del dólar, cuya debilidad conocen y critican.
La segunda, en cambio, es mucho más importante y lleva ya ocho años de actividad en el campo de la complementación de los armamentos y la tecnología entre Rusia y China y en el intento de regular el mercado financiero internacional. Aunque China sostiene el dólar con su compra de bonos estadounidenses, sus inversiones en Estados Unidos y sus exportaciones, que le han permitido tener las más importantes reservas mundiales en esa moneda, Beijing ha ayudado a crear una unidad de cambio única de la Organización, no dependiente del dólar, como la que precedió la creación del euro en la Unión Europea. Además, precisamente, el monto de sus reservas en dólares –de las que podría deshacerse en algún momento futuro, provocando el derrumbe del billete verde- constituye una poderosa presión sobre la política de Estados Unidos.
Estamos aún lejos de los sueños de algunos analistas superficiales que hablan ya de que el BRIC ha sustituido al G8 o, peor aún, de la creación de un polo dominante mediante el desarrollo de la Organización de Cooperación de Shanghai (en la que la India teme a China y se enfrenta a Pakistán y lo más sólido son las relaciones políticas y militares sinorusas). Pero, de todos modos, ambas organizaciones hacen hincapié en la necesidad de construir un mundo multipolar: es decir, destacan que se acabó el unilateralismo estadounidense y el hecho de que Washington deberá acostumbrarse a tener socios, no súbditos. Ninguna diplomacia sensata podrá ignorar este hecho.
Guillermo Almeyra 21-06-2009