Lecciones de Europa
10 de Junio de 2009 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Mundo
En Francia la abstención llegó al 60 por ciento y en toda Europa superó el 53 por ciento, aunque en Italia, donde Berlusconi tiene consenso de masa, no llegó al 40 por ciento y en Grecia, donde los socialistas del PASOK dirigen una oposición con fuerte influencia entre los trabajadores, ese partido y los comunistas aparecían como alternativa y, por lo tanto, arrastraron votos. La derecha, asustada por la crisis, cerró filas y fue a votar, pero no ganó sufragios. Si tiene mayoría es porque los electores del centroizquierda y los de la izquierda se abstuvieron. Eso hace parecer que los votantes apoyaron a los causantes de la crisis y a los que quieren salir de ella a costa de los trabajadores, pero los capitalistas no están nada tranquilos por lograr una amplia mayoría en el Parlamento Europeo, que no tiene ninguna función decisiva, ya que ven en cambio la abstención como un repudio al sistema y a las instituciones de gente que no ve todavía una alternativa, pero cuya indignación se condensa, com o negros nubarrones, preanunciando tormentas sociales. Los partidos de izquierda radical, como la alianza de Rifondazione y de los Comunistas Italianos, mantienen a duras penas el voto de un sector militante (con algo menos del 4 por ciento de los votos), pero no entran al Parlamento Europeo, lo que les creará problemas financieros y de presencia política. No han podido convencer ni a una izquierda difusa que, por ejemplo, con Democrazia Proletaria, una de las tendencias que confluyó en Rifondazione, siempre obtuvo parlamentarios en Estrasburgo. Los ex trotskistas franceses de la ex Liga Comunista Revolucionaria (LCR) creyeron sectariamente que nuclearían la protesta de izquierda y se negaron a hacer un frente único electoral con el Partido Comunista y con los socialistas de izquierda escindidos de su partido siguiendo a Melanchon. El resultado está a la vista: estos últimos lograron el seis por ciento y los primeros menos del 5 por ciento; juntos habrían obtenido casi el 15 por ciento y una importante fracción en el Parlamento Europeo y su desunión llevó en cambio muchos votos al tarro conservador verde representado por Cohn Bendit (el ex maldito y radical del 68 que para los menos informados sigue teniendo fama de opositor al sistema cuando de ningún modo lo es). En ese sentido, el estreno electoral del Nuevo Partido Anticapitalista ha sido un fiasco, ya que reunió apenas los votos que antes tenía la LCR, que era menos confusa y electoralista que la nueva formación.
Se impone una conclusión: los sectores populares, salvo en Italia, no votaron por una política de derecha pero tampoco lo hicieron por la izquierda radical. No ven cómo enfrentar la crisis y el sistema capitalista, pero no están de acuerdo con éste ni ven solución en las elecciones. Se abre una transición marcada por luchas, ya que quien no vota puede hacer huelgas o provocar explosiones sociales, como en Grecia o Francia,. O la extrema izquierda toma contacto con la izquierda social y con la gente real, modificando radicalmente sus métodos y su política para construirse consenso desde abajo, o la derecha, sin consenso, pero con fuerza, marchará hacia la construcción de regímenes duros, con cada vez menos derechos sociales y democráticos. De un modo diverso, Europa vuelve hacia los años treinta.
Guillermo Almeyra