Casi el 20 por ciento de las víctimas de la trata de personas en el mundo son niños
13 de Febrero de 2009 | Por Carlos Abel Suarez | Categoría: Destacados, Sociedad y JusticiaSon reclutados para hacer trabajos en los que se requiere destreza, combatir en guerras o se aprovecha de su inocencia para la mendicidad o se los explota con fines sexuales. La cifra fue difundida mediante una evaluación mundial de la ONU.
Casi el 20% de las víctimas de la trata de personas en el mundo son niños a los que reclutan para hacer trabajos en los que se requiere destreza, combatir en las guerras o son captados por redes de pornografía infantil, alertó este jueves la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDE) publicó la primera evaluación mundial sobre la trata de personas, en la que recopiló datos de 155 países.
El informe muestra que casi el 20% de las víctimas de la trata de personas en el mundo son niños, pero en partes de Africa y en la región del Mekong -Asia- la población infantil es la más explotada y vulnerada en sus derechos e integridad física.
La destreza de los niños, con sus ágiles dedos, es objeto de la explotación para desenredar redes de pesca, coser artículos de lujo o cosechar cacao en varios países, señala el trabajo.
Pero también se abusa de su inocencia para la mendicidad o se los explota con fines sexuales en la prostitución, la pedofilia o la pornografía infantil.
La ONU alertó que muchos niños son esclavizados en zonas de guerra. El director de la ONUDE, Antonio María Costa, señaló que en partes de Africa, Asia y América Latina “muchos aprenden a matar antes de saber leer”.
Costa sostuvo que “la explotación de los niños es el aspecto más trágico de un delito que es una vergüenza para todos” y expuso que en el mundo “existen muchachas que son forzadas a la esclavitud sexual, antes de alcanzar la pubertad”.
El informe indica que la forma más común de la trata de personas es la explotación sexual -79% de los casos- y que la mayoría de sus víctimas son mujeres.
Pero lo sorprendente es que el 30% de los países que dieron información sobre el género de los traficantes de personas, indicó que la mayoría también son mujeres.
De hecho, la ONU precisó que las mujeres delincuentes desempeñan un papel más destacado en la trata que en ningún otro tipo de delito: en Europa oriental y Asia central, les corresponde al sexo femenino más del 60% de las sentencias condenatorias.
Costa sostuvo que “en esas regiones, la trata de mujeres por otras es lo normal” y consideró “espantoso que las antiguas víctimas se conviertan en traficantes”.
No obstante, “tenemos que comprender los motivos psicológicos, financieros y coercitivos que mueven a mujeres a someter a otras a la esclavitud”, manifestó.
La segunda forma más habitual de la trata de personas en el mundo es el trabajo forzado, que oscila en el 18% de los casos.
Pero la ONU consideró que esa cifra puede ser aún mayor porque el trabajo forzado se suele detectar y denunciar con menos frecuencia que la trata de personas para la explotación sexual.
Uno de los motivos es que la explotación sexual es muy visible en las ciudades y a lo largo de las rutas, en tanto que el trabajo forzado se oculta.
“¿Cuántos centenares de miles de víctimas están esclavizados en talleres clandestinos, plantaciones, minas, fábricas o atrapados en la servidumbre doméstica?”, preguntó Costa.
El funcionario advirtió que “sin duda” esa cifra aumentará “a medida que la crisis económica acreciente la legión de posibles víctimas e impulse la demanda de bienes y servicios baratos”.
El Protocolo contra la trata de personas de las Naciones Unidas es el principal instrumento internacional en esta materia, que entró en vigencia en 2003.
El informe indica que el número de Estados miembros que aplican estrictamente ese Protocolo se duplicó en los últimos años.
Sin embargo, la ONU destacó que hay muchos países, en particular en Africa, que carecen de los instrumentos jurídicos necesarios o de la voluntad para hacerlo.
Costa señaló que “existen sólidos acuerdos internacionales para garantizar que no se comercie con la vida de las personas”, por lo cual instó “a los gobiernos a que los hagan cumplir”.
“Tenemos que analizar minuciosamente este problema para poder hacer frente a sus distintas manifestaciones -dijo- porque si no superamos esta crisis de conocimientos, estaremos luchando contra el problema con los ojos vendados”.
Fuente: Télam 13-2-2009